miércoles, diciembre 28, 2005

Mi obra


Como habreis notado, soy un gran aficionado a la ciencia-ficción y el cine fantástico, prueba de ello es un trabajo de clase que hice el año pasado. Teníamos que rodar un spot publicitario de un producto real o ficticio, y, puesto que por norma general odio la publicidad, quise hacer algo rompedor. Así que, sentado frente a mi ordenador con el word abierto, al no tener ninguna inspiración minimicé la pantalla del word para ponerme a ver unos videos (ejem!) de otra de mis diosas: Aria Giovanni. Sin embargo, antes de hacerlo me fijé en el fondo de pantalla que tengo puesto y, ¿sabéis quién estaba ahí?, Alex y sus tres drugos, bebiendo leche Plus en el Milk Bar Korova, mientras se exprimían las rasureras para encontrar algo con qué ocupar la noche. Fue entonces cuando videé lo que tenía que hacer: un spot publicitario de leche Plus. A mis compañeros les entusiasmó la idea, así que nos pusimos manos a la obra y el resultado fue un video de 40 segundos. Podeis verlo más abajo o, si quereis descargároslo, pulsad aquí.

Alabanzas hacia el Gran Hermano


Por si no lo sabíais, jovenes ignorantes, el término Gran Hermano está sacado de la novela de George Orwell 1984 (mi libro favorito, por cierto). Se trata de todo un clásico de la ciencia-ficción y, más concretamente, del género del antiutopismo. En la obra, Orwell describe un mundo dividido en tres únicas y poderosas superpotencias: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental; todas en guerra entre ellas.
El protagonista de la obra, Winston Smith, vive en Londres, Oceanía. Esta superpotencia está controlada por un gobierno totalitario, el Partido Único o Ingsoc (Socialismo Inglés), el cual usa la figura del Gran Hermano como símbolo pseudoreligioso. El Gran Hermano es únicamente el rostro de un hombre con bigote que está presente en carteles, monedas, etiquetas y en todo lo que se te ocurra. Su mirada está siempre fijada en ti, observandote, controlandote.
El Partido Único también se vale de las telepantallas, televisores que pueden recibir y enviar una señal de imagen al mismo tiempo, para vigilar a los ciudadanos en sus propias casas las 24 horas del día, y así poder reprimir con facilidad cualquier indicio de rebelión.
Esa es otra, los ciudadanos de Oceanía son felices con su situación. La mayoría de los recursos monetarios de la nación se destinan a la guerra, ya sea con Eurasia o con Asia Oriental (las alianzas y traiciones con una u otra superpotencia estan a la orden del día), por lo que viven al borde de la pobreza. El Partido proporciona a ciudadanos aquello que considera que necesitan, eso sí, de una calidad penosa. El resto de las cosas se consigue de manera clandestina (Winston Smith, por ejemplo, se ve obligado a visitar los barrios bajos para encontrar cuchillas de afeitar).
La sociedad de Oceanía se divide en tres clases: el proletariado, los funcionarios y la élite. Winston Smith es un funcionario, trabaja en el Ministerio de la Verdad (¿os suena?). Su cometido es el de "corregir" aquellos documentos que, por una u otra razon, son contrarios a los intereses del Partido. Por ejemplo, Oceanía está en guerra con Asia Oriental y en alianza con Eurasia, sin embargo decide cambiar de bando y aliarse con con Asia Oriental para declararle la guerra a Eurasia. Entonces el Ministerio de la Verdad se pone manos a la obra para corregir todos los documentos que contradigan esta nueva decisión del Partido, es decir, que digan que Oceanía está en guerra con Asia Oriental y en alianza con Eurasia, en lugar de ser al revés.
La población de Oceanía, por su parte, realiza un ejercicio mental llamado doblepensar. El doblepensar consisite en olvidar automáticamente aquello que no sea aprobado por el partido, ya sea un pensamiento, un suceso determinado o una persona (sí, los criminales mentales o crimentales, aquellos que se niegan a realizar el doblepensar, son persegidos y exteminados por la Policía del Pensamiento, y olvidados por completo por sus conocidos, familiares o amigos).
Como dice el Partido por telepantalla: "La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignoriancia es la fuerza". Con este slogan político pretenden fomentar la incultura y el conformismo entre las masas.
El Gran Hermano es quien está al otro lado de la telepantalla, observándote constantemente. Por todas partes puedes encontrar letrelos que dicen: "El Gran Hermano te vigila".
Resulta irónico que al alguien se le ocurriera crear un reality show que fomente el conformismo y la incultura, en el que una panda de impresentables morbosos es observada por un tinglado de cámaras al que se le llama Gran Hermano. Los concursantes de este "experimento sociológico", al salir de la casa en la que se desarrolla la actividad, son tratados como iconos de idolatría por las masas, ciegas e ignorantes.
¿Es el mundo real más surrealista que la ciencia-ficción? Bueno, leeros el libro y ya me contaréis. También existe una película, para los flojos, rodada en el mismo año que hace mención su título, con una escasa pero decente puesta en escena a mano del director Michael Radford (El mercader de Venecia) y la excelente interpretación del desaparecido Richard Burton (ex-marido en dos ocasiones de Elizabeth Taylor) y John Hurt (el tipo al que le revienta la caja torácica en la fabulosa Alien, de Ridley Scott). Sin embargo, la película puede resultar confusa para quien no ha leido el libro, pero si habeis leido esta parrafada a lo mejor la entendeis mejor.

Un año después, en 1985, Terry Gilliam (director de El secreto de los hermanos Grimm) realizó una excelente parodia de 1984, Brazil, con un joven Jonathan Pryce (el malo maloso de 007: El mañana nuca muere) como protagonista y con el sensacional Robert de Niro en el papel de un fontanero terrorista.

Más cine antiutópico

Esta rama de la ciencia-ficción estubo en pleno apogeo durante los 60 y los 70, cuando aún estaba en pie el telón de acero y el país de la meca del cine, los Estados Unidos, vivía con temor a que el mundo cayera en manos de una dictadura socialista. De esta forma, entre mediados de estas dos décadas se produjeron títulos como Farenheit 451 (que Michael Moore homenageó en el título de Farenheit 9/11), de François Truffaut basada en la novela homónima de Ray Bradbury (autor de El sonido del trueno); THX-1138, la primera película de George Lucas que, para variar, ha remasterizado y "corregido" recientemente; la apoteósica La naranja mecánica del desaparecido dios del cine Stanley Kubrick (Eyes wide shut), basada en la novela de Anthony Burgess; y la crítica al fanatismo del deporte Rollerball, de Norman Jewinson (director de la emblemática Jesucristo SuperStar). Después de Brazil de Terry Gilliam el cine antiutópico empezó a decaer, si bien en el 2002 John MacTiernan realizó un remake de Rollerball del cual mejor no hablar. Sin embargo, la fórmula de revivir el atiutopismo o distopismo fue encontrada por un cineasta japonés, Kinji Funkasaku, co-director de Tora, tora, tora!. A Funkasaku se le ocurrió adaptar al cine la novela de su paisano Koshun Takami Battle Royale, de la que hablaremos más adelante. La película resultó ser un éxito mundial, si bien en España los políticos se empeñaron en que pasara desapercibida. El propio Quentin Tarantino llegó a aparecer en el spot de televisión que promocionaba el DVD de la edición especial con el montaje del director, una edición que, sospechosamente, aún no ha llegado a nuestro país a pesar de que la película ya tiene seis años. Lo que sí ha llado, por el contrario, ha sido Battle Royale II: Requiem, secuela del propio Funkasaku, que falleció antes de acabar el rodaje, por lo que tuvo que terminar el trabajo su hijo Kenta Funkasaku. Esta segunda película no llegó a exhibirse en las salas de cine españolas, sino que apareció directamente en DVD. Después de la primer Battle Royale, Hollywood se puso manos a la obra. El realizador Kurm Wimmer escribió y dirigió Equilibrium, una película de ciencia-ficción y acción que estaba a la altura de Matrix, un homenaje a 1984 y Farenheit 451. Equilibrium describe un mundo desolado por la Tercera Guerra Mundial, en el cual los políticos han tomado la decisión de erradicar tanto el odio como cualquier tipo de emoción humana, incluyendo el amor, con el el fin de acabar con las guerras. De esta forma, aquellos que intentan salvar obras de arte de la incineración, que se niegan a tomar prozium (una droga que convierte a la gente en zombies menatales) y que optan por sentir, son considerados terroristas. El gobierno se vale de soldados autoeficientes, los clérigos, para perseguir y exterminar a esos terroristas. Uno de esos clérigos empieza a pensar que tal vez someter a la raza humana no es el medio más adecuado para acabar con las guerras, así que deja de tomar prozium, comienza a interesarse por las obras de arte que siempre ha mandado incinerar y descubre un mundo nuevo: el sentir. ¿Por qué una película así, con acción y efectos especiales, con un buen reparto (Christian Bale, el nuevo heroe alado en Batman begins; Emily Watson, la entrañable ciega de El dragón rojo; Sean Bean, Boromir en la trilogía de El señor de los anillos) no ha llegado aún a nuestro país, siendo la película del 2002? No os preocupeis, de momento la mula os la pude traer en versión original con subtítulos, que también merece la pena. Otra película que estoy deseando ver y que, según dicen, sí llegará a España (algún día) es V de vendetta, basada en la genial novela gráfica de Alan Moore, autor de la novela gráfica From Hell (Desde el Infierno), que fue también adaptada al cine por los hermanos Hughes con Johnny Deep. V de Vendetta mezcla 1984 y El fantasma de la ópera (no vale copiar, críticos). No quiero contaros nada, sólo diré que aparece mi diosa de las diosas Natalie Portman (episdodios I, II Y III de Star Wars) y que la película está producida por los hermanos Wachowski, los creadores de Matrix y sus sucedaneos, por lo que la película será del tipo de Equilibrium, con artes marciales, piruetas imposibles y efectos especiales por doquier.

sábado, diciembre 24, 2005

Introducción


Sephiroth en la globosfera

Este es el rincón alternativo para gente auténtica. Aquí cada cual puede decir lo que opine sobre cualquier tema, aunque, como comprendereis, si os poneis a decir que David Bustamente es un crack me pondreis en el compromiso de mandaros a la mierda.

Os pido disculpas, aún no he tenido tiempo para currarme el blog, así que seguramente lo veréis muy soso.