martes, noviembre 07, 2006

Egología

Llevábamos tiempo sin cometer atentados, así que aquí viene uno de los gordos, a ver quién tiene huevos de decirme que lucho por causas perdidas dejando de lado otras más importantes, como aquel taurino mamón.

Supongo que lo habreis notado, estamos a principios de noviembre y aunque están bajando las temperaturas, el frio de verdad aún no llega. Y no es que me muera de ganas por tener que ponerme un abrigo para salir a la calle, pero me da cosa pensar que a este paso vamos a estar comiendo turrón en manga corta. Hay una explicación para todo esto: el calentamiento global. ¿Quién tiene la culpa? En mayor medida los magnates a los que les importa una mierda lo que será del mundo dentro de 50 años, y en menor medida nosotros mismos. Debido a este sistema en el que no hemos escogido vivir pero al que necesitamos para sobrevivir, nos vemos obligados a conducir a diario un atomóvil que emite CO2 para dar y regalar, a trabajar en fábricas que contaminan el medio ambiente, a utilizar gases nocivos para calentar nuestra agua, a consumir energía nuclear... Pero a fin de cuentas no tenemos alternativa, es lo que hay, lo tomas o lo dejas. Los que tienen en su mano cambiar las cosas no lo hacen, porque no les interesa. Ganar dinero es más importante, ¿verdad?
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Y total, ¿para qué quieren el dinero? Para pagarse a unas putas, meterse unas cuantas rayas de coca, comprarse un Jaguar vacilón, agenciarse un apartamento de dos plantas en un rascacielos... ¿y luego qué? Pues se hacen viejos y mueren, pero nosotros y nuestros hijos nos quedamos aquí tragándonos la mierda que han dejado, y será entonces cuando nos daremos cuenta de que el dinero no alimenta.

Este planeta es el hogar de todos, nadie debería tener más autoridad que otros sobre él. Pero aún así todos estos magnates parecen poner su grano de arena para destruir el mundo. Unos sacan petroleo del suelo, otros presiden industrias nocivas para el medio ambiente, otros ordenan quemar bosques para convertirlos en terrenos urbanizables, otros matan animales en peligro de extinción para venderlos como trofeos... ¡Os estais cargando el mundo por dinero! Para colmo, cuando los científicos les alertan de las terribles consecuencias que puede tener su actitud irresponsable estos necios los acusan de exagerados. ¿Quién creeis que tiene más idea sobre el tema, imbéciles? No os interesa que la gente os de la espalda y por eso intentais restarle importancia. Pues a los egoistas que anteponen sus intereses económicos a la conservación del planeta yo os digo: así murais todos, cabrones.
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No es ninguna tontería, no es una "mariconada de Greenpeace" como algunos estareis pensando; si nos caragamos el planeta en el que vivimos, ¿qué va a ser de nosotros? Ya no es sólo cuestión de respetar la naturaleza, sino de nuestra propia supervivencia. No puede ser es que el mundo lleve en armonía millones de años y que nosotros en tan sólo un siglo y medio lo echemos a perder. Cada año desaparecen nada menos que 27.000 escepies de seres vivos por nuestra culpa. Podrá ser cierto (o no, quién sabe si no es otro de los intentos de estos cabrones para restarle importancia al tema) que las fuentes de energía renovables no dan abasto para cubrir las necesidades de toda la población mundial, pero hay que hacer algo, y hay que hacerlo ya. No podemos dejar que el mundo siga en sus manos, todos somos parte de él.

6 comentarios:

Vivas dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo, pero hay algunos matices que quiero resaltar.

1) En Sevilla es bastante normal tener estas temperaturas en noviembre. Forma parte del clima.

2) Las energías renovables no abastecen porque casi no se usan, aunque es cierto que no generan tanta energía como los combustibles fósiles.

3) Por desgracia he de decir que la culpa también la tienen los gobiernos por no invertir en investigación. Hay innumerables procesos químicos que emiten gases tóxicos a la atmósfera porque no hay otro modo de obtener el producto deseado.

4) Muchos de los productos que usamos son contaminantes, como por ejemplo los plásticos, que no se pueden destruir al 100% (siempre sobra algo de plástico en su quema, aparte de lo que se volatilice en forma de humo). Sin embargo, en medicina (por poner un ejemplo) son importantes estos productos. Al igual que la obtención del amoníaco o del papel, también son muy contaminantes.

No obstante el problema, insisto, es en una nula inversión de recursos para investigación de procesos alternativos. Al igual que la obtención eficiente de hidrógeno como combustible, lo cual podría salvarnos de los combustibles fósiles pq su combustión genera agua y produce mucha energía.

Conclusión: El asqueroso dinero lo contamina todo. A ver si el dinero les permitirá vivir cuando no haya recursos naturales.

Sephiroth XI dijo...

Yo es que no soy un as en las ciencias y mucho menos en la ingeniería industrial, pero sí que sé una cosa: si los gobiernos no financias investigaciones para la obtención de energías renovables es porque los magnates del petróleo y de la energía nuclear los tienen comprados.

Gracias por tu comentario Vivas.

Vivas dijo...

Y tienes toda la razón. los políticos son igual de cabrones que los magnates.

Muy buen atentado Sephiroth. Ojalá la gente se conciencie gracias a actos como este.

rooosio from the faculty dijo...

regalame tu aire acondicionado pues :P

Sephiroth XI dijo...

Te regalaré un aire acondicionado siempre que no contenga CFC, un gas que daña la capa de ozono, permitiendo la entrada de la radiación solar en nuestra atmósfera. Este gas antes lo encontrábamos en aires acondicionados, en frigoríficos y en botes de spray, ahora está prohibido su uso, por eso no se fabrican electrodomésticos que lo lleven, pero en muchos hogares siguen habiendo aires acondicionados operativos que contienen CFC.

Yo mi aire acondiconado no lo usé hasta que no supe con seguridad que no lo contenía, y aún así lo uso bastante poco (soporto muy bien tanto las altas como las bajas temperaturas).

Sephiroth XI dijo...

Vivas, estas temperaturas no son normales. Yo recuerdo que hasta hace un par de años en noviembre ya hacía tela de frio. De hecho, el año pasado por estas fechas ya tenía que llevar abrigo de cuello alto para salir a la calle. Lo recuerdo porque fuimos de excursión al Broadcast, una feria tencológica que se celebra en el mismo recinto que el Simo, en Madrid, y durante el viaje nos moríamos de frio en el autobús.