
Hola, chicos. Hoy vamos a aprender una nueva lección: los profesores también se equivocan. En los institutos parece haber un problema entre alumnos y profesores, y éste problema es el siguiente: los profesores no tienen ganas de enseñar ni los alumnos quieren aprender... pero los alumnos no quieren aprender porque los profesores no están motivados para enseñar, y los profesores no tienen ganas de enseñar porque los alumnos no quieren aprender, y... ¡jo, qué lio!
Es un círculo vicioso, pero alguien tiene que dar el primer paso para rompero. Lo que pasa es que para eso hay que buscar la fuente del problema y culpar a alguien (tal vez a uno mismo), y claro, no compensa, de forma que nos quedamos de brazos cruzados viendo cómo los chavales, nuestros propios hijos, se nos van de las manos, se nos escapan, los perdemos.
No debería resultarnos tan extrañas noticias como las de la tragedia de Columbine, porque al fin y al cabo, esos chicos ¿a qué aspiraban en la vida? A ser otro miembro más de esta sociedad, un número más en el Registro Civil, cuando nadie les enseñó que podían ser algo mucho más valioso: ellos mismos. Yo intenté hacerles ver eso a mis compañeros de instituto, darles una alegría en la monótona vida estudiantil. Les ofrecí una lucha contra los profesores (alguien tenía que dar el primer paso), pero una lucha a pluma y no a espada, una especie de "terrorismo verbal".
Con la colaboración de unos amigos, anotamos todas las pifias mentales que habían salido de las desmotivadas vocas de los profesores, seleccionamos las mejores, las mecanografiamos y las colgamos en el corcho de nuesta aula sin que nadie nos viera. Al rato (he de admitir que los adolescentes no suelen leer mucho) los compañeros de clase se percataron de la presencia de aquel extraño folio titulado Citas célebres del profesorado, y se corrió la voz. A la hora siguiente el folio había desaparecido, creíamos que nos lo habían censurado, pero al rato volvió al cortcho; por lo visto, se lo habían llevado otros compañero para hacerle unas veinte fotocopias, todas ellas fueron colgadas en los corchos de otras aulas.
Las Citas célebres se convirtierno un verdadero fenómento en todo el instituto, y de hecho el tema llegó a oídos de la dirección. Incluso llegaron a salirnos imitadores, pero que conste que los auténticos éramos los que firmábamos con los pseudónimos de Sephiroth y Un Alumno Cualquiera. Algunos profesores negaron haber dicho tales barbaries en clase (cobardes), otros se tomaron a bien la broma y hasta se hicienton fotocopias para teneralas como recuerdo. De repente, la estúpida rutina estudiantil ya no era tan aburrida; todo el mundo estaba pendiente de que saliera una nueva entrega de las Citas célebres (oficiales sólo salieron tres).
Pues bien, como ésta es una clase amena y divertida, os pongo aquí el contenido del primer folio que colgamos en el corcho del aula de 1º B. Encontraréis algunas frases símplemente simáticas y otras brutales (atentos a Augusto Pérez y Manuel Clapera, son todo tacto). Después de leerlas entenderéis a qué ha venido el discurso moralizante de antes.
* ¡No veas la suerte que tenemos de ser feas! Concha, sin complejos
* ¿Las torrijas?¡De puta madre! Mercedes, seguidora de South Park.
* A la incógnita le da igual que la llames a o que la llames b, no se enfada contigo. Reyes Conde, psicóloga de incógnitas.
* A ver Marcos, sácala (la fotocopia). Mercedes, no coment.
* Alex, tu examen es fantástico, pero fantástico de fantasioso. Carmen Mejías, dando ánimos.
* Cero al cociente y paso a la cifra siguiente. Manuel Clapera, Barrio Sésamo.
* Chocoslovaquia... ¡Uy! Chocoslo... Chocos... ¡Buah, buah, buah! Mª Ángeles, chocoslovaca.
* Cogemos a uno de primero y le cortamos la cabeza con un cuchillo, democráticamente, claro. Augusto, carnicero democrático.
* El lunes voy a haceros un examen sorpresa. Hipólito, sorprendente.
* El orden de las preguntas no altera el suspenso. Manuel Clapera, matemático.
* Eres un chico muy travieso. Mercedes, miembro del jurado.
* Es que con estas gafas no oigo bien. Ana Candón, extraterrestre.
* Eso no es así, es el área, no la altura, lo que pasa es que coincide en este caso, pero el siguiente es el doble. Sí, también tiene la misma base, pero sigue siendo el área. No, sí, no, es lo que yo digo, lo que pasa es que lo estoy leyendo desde el final. Paco Gandullo, razonamientos explicativos según el área, no la altura.
* Eso responde a un 2% de la cuestión, ¿qué hay del 98% restante? Clapera, estadístico.
* Estáis tan sumidos en la mierda que no os dais cuenta. Manuel Clapera, espía de LIPASAM.
* Dentro de 20 años no habrá negros, ya que todos habrán muerto de SIDA. Augusto Pérez, con vistas al futuro.
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* La palabra "perro" no muerde. Emilio Fontanilla, adivino.
* Melenchón, sal voluntario a la pizarra. Mercedes, absolutista.
* No hay reglas pero hay reglas, es un sexto sentido. Javier Manzano, "en ocasiones veo reglas".
* No se tienen en cuenta los valores, se tienen en cuenta los valores. No es Paco Gandullo, es Paco Gandullo.
* Para poner nota en los exámenes enciendo el ventilador. Los que caen sobre el sofá están aprobados, los que no... Mussolini Clapera, la voz de la justicia.
* Que tú no lo veas importante no quiere decir que no haya que estudiarlo. Manuel Clapera, ahorrándonos el esfuerzo de pensar.
* Rompemos la baraja. Pepe Conde, croupier.
* Sois una clase muy poco activa y bastante hartante, pero atención: no os estoy regañando. Javier Manzano, pero atención: ese no es su nombre.
* Ta ta ti-ti tá. Montse, concepto de música avanzada
* Todos los años me llevo algún genio a


