domingo, abril 08, 2007

Mission: Megalomania

Se acabó la Semana Santa, y como la película que tocaba ver en estas fechas ya la vi un mes antes, he tenido que buscar otra en mi videoteca. De entre todas me decanté por Mission: Impossible 2, para rememorar la particular visión que tenían John Woo y Tom Cruise (quien recordemos es el productor ejecutivo de la cinta, como de casi todo lo que hace) de la Semana Santa de Sevilla, que levantó polémica en el 2000 sobre la ignorancia de Hollywood con respecto al mundo que hay más allá de las fronteras de Estados Unidos. Y bueno, recordando aquella época me he parado a reflexionar sobre esta estrella del cine que, al igual que el rey Jerjes, aspira a la categoría de dios.

Su condición de actor joven guaperas le otorgó en sus inicios papeles de adolescentes en comedias (Risky Business), luego empezó con lo que sería su estilo más confortable, el de héroe (Legend de Ridley Scott, Top Gun de su hermanito Tony Scott) y hasta probó el drama (Cocktail, Rainman), también protagonizó alguna que otra cinta patriótica (Nacido el 4 de julio, Algunos hombre buenos). Por fin en 1994 interpretó a un personaje de mayor complejidad como es el sádico y risueño Lestat en la genial Entrevista con el vampiro, y tal fue su éxito que se pasó dos años sin hacer nada, hasta que Brian De Palma contó con él para interpretar al espía Ethan Hunt en la adaptación de una famosa serie de televisión: Mission: Impossible. Y fue aquí donde el actor, que ya había adquirido bastante popularidad a través de su vida profesional y personal, al casarse con esa mujerona que es Nicole Kidman, empezó a aspirar a algo más que actor guaperas.

Tom se metió en el terreno de la producción y conoció a Paula Wagner, productora ejecutiva, quien a partir de entonces sería su principal socia. La película, hay que reconocerlo, estaba de fábula. Espionaje, traiciones y escenas de acción imposibles. El hombre le vería salida a esto y no perdió el contacto con Wagner, incluso crearon una productora, Cruise/Wagner. En el mismo año protagonizó la peli esa de "enseñame la pasta", que también le posibilitó estar otros dos años sin hacer nada. En 1998 produjo el drama deportivo Sin límites y al año siguiente tuvo el honor de trabajar en la última película del mítico Stanley Kubrick, Eyes Wide Shut. Con esa y Magnolia Tom ya juntó lo suficiente para poder hacer lo que le diera la gana. ¿Y qué es lo que tenía ganas de hacer? Pues no fue otra cosa que una secuela de Mission: Impossible, esta vez dirigida por el especializado en cine de acción John Woo. Y como no podía ser de otra manera, se trata de una película para el lucimiento del actor (no hay más que ver el cartel, un primer plano suyo en pose de acción). El tio se pasea con la moto haciendo explotar coches a balazos, saltando por encima de berjas, descolándose por uno de los lados para deslizarse por el asfalto con las suelas de sus zapatos, e incluso se detiene durante medio minuto y es capaz de manternerse en equilibrio sin apoyarse en el suelo ni poner una pata de cabra. También hace trompos con un coche, escala una montaña sin equipos de seguridad (o eso dicen) salta desde un helicóptero con una cuerda para colarse por una rendija y se carga a siete tios de un disparo. Además, podemos ver la impagable escena de la Semana Santa de Sevilla celbrada por mexicanos cantando "viva la Virgen del Carmen" mientras hacen hogueras en plan fallas de Valencia. Y no sólo ponen en la película algo que es mentira, sino que encima Anthony Hopkins se queja de las costumbres de los sevillanos.


Pero bueno, aún así la película fue uno de los mayores éxitos del verano del 2000, incluso en España. De hecho yo fui uno de los tontolabas que fueron a verla al cine de verano. Después de aquello Tom produjo Los Otros de Alejandro Amenabar, protagonizada por su hasta entonces esposa, ya que poco después se divorciarían por un asunto de acuerdos prematrimoniales (está claro que el dinero siempre gana por encima de todo lo demás), y protagonizaría a la par que produciría un remake hollywoodiense de otro film de Amenabar, Abre los ojos, con el título de Vanilla Sky (cielo de vainilla). Quizá por intereses artísticos o quizá por capricho, decidió contar con nuestra Penélope Cruz, quien ya había trabajado en la versión española, para el remake, y qué casualidad que acabó teniendo un lio con esta mujer. Es en Vanilla Sky cuando la megalomania empieza a dejarse ver. Traspasa su condición de soltero codiciado a la película, en la que interpreta a un "joven" inmaduro con mucha pasta. Casualidades de la vida, al final acabó liándose con Penélope, y creo recordar que estuvieron juntos un par de años.

En el 2002 trabajó con el gran Steven Spielberg en Minority Report, en la que volvía a su ya encasillado papel de héroe de acción, y también hizo una breve aparición en Austin Powers: Miembro de Oro. Cortó con Penélope y decidió salir del armario y confesar que, al igual que otros lunáticos de Hollywood como John Travolta, había abrazado la fe de la cienciología. En fin, cada cual tiene sus creencias, pero adoptar como religión una colección de relatos de ciencia-ficción que han salido de la mente de un autor, me parece un poco... ¿absurdo? Entre todo esto y los rumores sobre su inclinación (no puedo decir esa palabra que empieza por G, ya que tendría que indemnizar a este tío con varios miles de dólares) Cruise empezaba a perder popularidad, así que durante tres años consecutivos nuestro cuarentón dejó de fingir que tenía 10 años menos e intentó mostrar su lado más maduro. Protagonizó / produjo El último Samurai, que estaba bastante bien, aunque conozco japoneses a los que no les gustó; Collateral, un thriller bastante digno de Michael Mann, en el que volvía a interpretar a un villano, papel que no retomaba desde Entrevista con el vampiro (la cual parece ser que la gente ha olvidado, ya que todo el mundo decía "por primera vez Tom Cruise hace de malo"); y La guerra de los mundos, otra vez con Spielberg, donde hace de padre de familia. Pero volvimos otra vez al status de soltero codiciado, y en el rodaje de un telefime conoció a la guapísima Katie Holmes (si este tío es G desde luego lo disimula muy bien). Algunos hablaban de que su matrimonio era una farsa para hacer publicidad de La guerra de los mundos y Batman Begins, así que para desmentir los rumores tuvieron una hija, y los rumores volvieron a atacar, diciendo que tras el parto Tom se comió la placenta como ritual de la cienciología. Realmente me da igual si es verdad o no, a mí eso ni me va ni me viene; estaría rica, digo yo.

Y esto de casarse con una chica a la que le lleva por lo menos 15 años rejuveneció a nuestro cuarentón, que volvió a las andadas con la tercera entrega de Mission: Impossible. Nos ofreció una película que comparada con la segunda parte es más bien floja, y comparada con la primera es un mierdón como un castillo. Mission: Impossible 3 es un desesperado intento de Tom no por convencernos a nosotros de que sigue siendo jóven, sino a sí mismo. El dolor que este hombre está sufriendo debe ser como el que siente Sara Montiel, al ver que no puede detener con sus manos las arenas del tiempo. Pero bueno, el tío está embilletado, puede hacer lo que le da la gana. Puede incluso a evitar que emitieran un capítulo de South Park en el que intentan hacerle confesar que es de la otra acera, puede incluso demandarme por insinuarlo en estas líneas. Yo personalmente creo que le presta demasiada atención al asunto y que, cuando el río suena, agua lleva...


3 comentarios:

Sephiroth XI dijo...

¡Dios mío, esto es tremendo! Acabo de enterarme de que Katie Holmes lo ha dejado. Os juro que anoche cuando escribí este artículo no sabía nada. Pensaréis que soy un periodista infiltrado o algo, pero tengo cosas mucho mejores que hacer que espiar a los famosos.

Alejandro dijo...

Jajajaja. Genial articulo, aunque discrepo en una sola cosa. Missión:Impossible 2 me parece una basura autentica. Digo esto porque al contrario que a ti, a mi la tercera entrega me gustó más que la segunda, puesto que supone una vuelta a la primera para (a la que obviamente no le llega ni a la suela de los zapatos). No se, la segunda entrega me pareció un exceso (de Cruise y de todo) mientras que esta ultima (Dios lo quiera así) me parece más comedida y me recuerda un poco a la serie de televisión, cosa que no consiguieron las dos anteriores

Sephiroth XI dijo...

Gracias Alejandro, jeje. Hombre, "Mission: Impossible 3" está entretenida, pero tiene algunos gags totalmente innecesarios, como cuando Tom Cruise se infiltra en el Vaticano disfrazado y leyendo la Biblia muy devotamente, y en la siguiente escena sale ya cambiado. ¿Qué pretende, que la gente diga "uy, sale Tom Cruise vestido de cura"? Y luego esa teoría inventada sobre el antidios que utilizan a modo de mcguffin no para generar suspense, sino porque la capacidad creativa ya no da más de sí. Me pareció que cojeaba bastante, y no he visto la serie original así que no sabría compararte.