
Como ya sabéis soy un gran aficionado al cine, y como cinéfilo sé reconocer los clásicos donde los haya. Blade Runner es uno de ellos, y desde que lo descubrí cuando tenía 16 años me quedé maravillado. Desde hace unos cuantos meses se viene anunciando la edición en DVD de esta gran película de Ridley Scott, en una edición de coleccionista sin igual: con nada menos que 5 discos y presentada en un maletín lleno de regalitos. En ZonaDVD.com (en mi opinión la mejor web española sobre el cine en formato digital) advirtieron que esta edición estaría limitada a 12.000 unidades en nuestro país. Ciértamente no me pareció tan poco, pues hace tiempo la Warner sacó a la venta El Laberinto del Fauno en una edición limitada con estuche metálico y un libro de storyboards notas de producción; sólo 8.000 unidades, y yo la adquirí sin problemas en El Corte Inglés. Está claro que por mucho que Guillermo del Toro se esmere en los DVDs de sus películas, no puede competir con esta monstruosa edición.
Debí haber reservado un maletín por internet, pues este ha sido el único medio en el que se han vendido. Estaban tan codiciados que ni siquiera han llegado a pisar una tienda física, se los han llevado todos en un suspiro. Lo único que puedo hacer es, al igual que el Dr. Tyrell frente a J.F Sebastian, aceptar elegántemente la derrota en la partida de ajedrez. Mi más sincera enhorabuena para aquellos que hayan podido hacerse con esta joya y puedan disfrutar de ella en el salón de su casa.
Sin embargo, hay otros que me están tocando las pelotas, y son los putos subastantes (sé que se dice "subastadores", lo digo así para crear semejanzas con los replicantes). Los subastantes han tenido la suerte o la desgracia de adquirir su maletín para, acto seguido, venderlo en eBay por más del doble de lo que valdría en el mercado, y no eran precisamente baratos, costaban 60 euracos.
Desde aquí animo a los que están como yo, que se han quedado sin su regalo de Navidad, para que no le sigan el rollo a los subastantes. Han conseguido un maletín, ¿no?, se supone que son afortunados. Ahora que se jodan, y si no les gusta la película que se la metan por el culo. Yo no pienso comprarles nada a esos ladrones, porque soy cinéfilo, pero no gilipollas.
Actualización: Gracias a mi colega (a partir de ahora íntimo) Dremers, he conseguido hacerme con un maletín y sin tener que recurrir a los malditos subastantes. El chaval se pasó por la FNAC ayer por la mañana, y ya que estaba, preguntó por los maletines. Le dijeron que precisamente acababan de recibir el cargamento pero todos estaban ya vendidos de antemano. Sin embargo, habían recibido 2 más de los que les habían notificado, por lo que había 2 maletines sin dueño. En cuanto me avisó llamé para reservar uno de ellos, y tuve una suerte de cojones, ¡los dos estaban libres todavía! Me fui corriendo a recogerlo y luego llamé a unos amigos para que me escoltaran desde la tienda hasta casa. Una vez en lugar seguro, abrimos el maletín y descubrimos sus maravillas. Vimos la película en su versión cinematográfica de 1982, versión que, aunque resulte increíble, aún no había tenido ocasión de ver, así que pude contemplar ese final en las montañas y escuchar la narración de Deckard al más puro estilo del cine negro. ¡Gracias, Dremers!



