jueves, junio 26, 2008

Golpéame lo más fuerte que puedas


Con el regreso de Edward Norton en El Increíble Hulk, la semana pasada me entraron ganas de volver a ver El Club de la Lucha, la cuarta película de David Fincher, basada en la novela homónima de Chuck Palahniuk. La descubrí cuando tenía 16 años, una noche de verano como esta, cuando, después de un año detrás de ella, por fin pude alquilarla en VHS. Al instante se convirtió en mi película favorita, y me inspiró para un relato corto al que empecé a darle vueltas esa misma noche y que empecé a escribir al día siguiente.

El Club de la Lucha es una película que no deja indiferente a nadie. Fue muy criticada en su día por varias razones. La principal: que no la entendieron. Su ácido mensaje, su crítica a la sociedad moderna, no es algo que solamos ver en muchas producciones de Hollywood, y no suele ser bien asimilada por cerebros simples. Y meter como uno de los actores principales al guaperas Brad Pitt, lejos de restarle nivel a la obra, yo lo considero un acierto, ya que de esta forma el mensaje llegará a un mayor número de gente: esas quinceañeras descerebradas cuyo único propósito era ver a su ídolo de ojos azules con el torso al descubierto, sudoroso y peleando, y que acabaron escuchando la confesión anónima de un joven esclavo oficinista y su revolución particular.

El narrador de la historia, interpretado por Edward Norton, decide acudir a grupos de ayuda para personas con enfermedades terminales haciéndose pasar por un enfermo más, con el fin de aliviar su insomnio. Abrazarse a otros y llorar hace que por fin pueda conciliar el sueño. Sin embargo, aparece una impostora como él, Marla Singer (Helena Bonham Carter), y de nuevo vuelve a caer en el insomnio. En uno de sus viajes de negocios coincide en el avión con Tyler Durden (Brad Pitt), un tipo bastante singular que acaba por convertirse en su mejor amigo. Al volver a casa, el narrador descubre que su apartamento y todas sus posesiones materiales han volado por los aires al haberse dejado la llave del gas abierta, por lo que acaba yéndose a vivir con Tyler en una ruina de casa. Éste le expone su peculiar ideología (a veces contradictoria, todo hay que decirlo), y ambos forman un club secreto en el que cada noche, en el sótano de un bar, hay peleas entre hombres no con el fin de ganar o perder, sino el de desahogarse de la angustiante rutina y de las promesas incumplidas de la vida.

Sin embargo, las pelas no son tan relevantes en la trama como lo que puede parecer en un principio. De hecho, es lo de menos. Lo principal en la historia es la relación del narrador con Tyler, la relación de Tyler con Marla, y la situación del narrador como intermediario entre ellos. Todo esto, los demoledores discursos de Tyler y el apocalipsis mental del final hacen que el guión de Jim Uhls resulte casi tan brillante como la novela de
Palahniuk, sobre la cual se toma algunas licencias, aunque no demasiadas. Las principales diferencias respecto a la obra original están en el orden de algunos sucesos, la sustitución del nombre Joe por Jack (en referencia a la serie Jack y Jill), la inevitable supresión de algunos pasajes así como de otro emblemático personaje, el mecánico (cuyos discursos sobre Dios fueron puestos en boca de Tyler Durden para que no perder su esencia), y un desenlace más breve. No obstante, el guión conserva muy bien el espíritu de la novela.

Técnicamente la película también resulta innovadora. David Fincher imprime un tratamiento visual bastante imaginativo (como pudimos ver en la irregular Zodiac), una atmósfera escabrosa a la par que colorista, y un montaje muy dinámico. Es la única película que ha utilizado el tiempo-bala en una escena de sexo, lo que hace que ésta, lejos de parecer gratuita, resulte atractiva cinematográficamente. La electrónica banda sonora está compuesta e interpretada por el dúo The Dust Brothers (Michael Simpson y John King), un trabajo igual de ácido que la película.

Del reparto, lo único que puedo decir es que están todos estupendos. Norton cumple a la perfección su papel de hombre simple y cabreado al mismo tiempo. Helena BonhamCarter consigue hacer creíble su desalentada fumadora empedernida. El irónico y chulesco Tyler Durden es sin duda el papel más interesante de Brad Pitt en toda su carrera. Como secundarios encontramos al cantante de rock Meat Loaf que al haberse curtido también como actor durante años no hace un mal trabajo, y otro guaperas para las niñas, Jared Leto cuyo papel no da para mucho aunque también cumple.

En definitiva, El Club de la Lucha es una película original, sorprendente, divertida y, sobre todo, polémica. Si vives acomodado en tu estabilidad profesional, te preocupa la moda, eres conservador, cristiano, consumista y defensor de los valores familiares, ni te atrevas a contemplarla.

Os dejo un vídeo de la película que monté para un amigo que tenía que exponer un trabajo de clase sobre los mensajes subliminales. Es una buena muestra de lo ácida que puede llegar a ser.


5 comentarios:

Cabeza Derecha dijo...

El club de la lucha cambió mi vida para siempre, y nadie me paga por decir esto.
Una breve reseña: Edward Norton es tan bueno como siempre, y Brad Pitt y Helena Bonham Carter hacen sus mismos papeles habituales: ella con mucho acierto y él muy resultón. Una gran película, con todas las cosas.

The leper dijo...

Hola, perdon por no haber pasado a visitarte antes, lo que pasa es que tuve un accidente muy serío y estuve inmobilzado ya que tube una lesion muy sería en la espalda que me mando al hospital. Bueno el club de la lucha es una de las peliculas que me ha impactado su final es uo de los mas impactantes ya que muestra el ptencial de la mente humana. Nos vemos

Sephiroth XI dijo...

Cabeza Derecha: A mí también me impactó mucho, aunque tampoco me cambió la vida. Antes de verla yo ya era anti-consumismo y anti-modas, después sólo confirmé mis sentimientos. Si a caso se me añadió algo de rebeldía contra el sistema.

The leper: Vaya, espero que no sea muy grave. Que te mejores, amigo.

Saray Pavón Márquez. dijo...

Yo amo esta película y Edward Norton me encanta :)

Sephiroth XI dijo...

Yo hubo un tiempo en que también la odilatré. La verdad es que no me canso de verla.