martes, julio 15, 2008

Peluquerísticamente conservador


En mi infancia solían lleverma a una peluquería del barrio, la clásica peluquería de hombres, en la que se escuchaba música de calidad y los peluqueros te daban conversación. Era tan de hombres que en vez de tener revistas de cotilleos junto al sofá de espera tenían revistas porno. De hecho, una vez que mi madre me dejó allí cogí una y me la quitaron de las manos gritando "chiquillo, no mires eso que te vas a poner malo". Después de aquello quitaron las revistas porno y, entre las interesantes revistas de ciencia, lo que pusieron fue rebeos de Mortadelo. En fin, allí se respiraba buen ambiente.

Cuando tenía 15 años abrieron por aquí otra peluquería, más grande, más moderna y unisex, aunque el 90% de su clientela eran mujeres. Era una franquicia, tenía varios locales por toda la ciudad. Para darse a conocer, repartieron vales por un pelado gratis, y uno de esos vales fue a parar al buzón de mi familia. Mi madre, que siempre había estado muy encima mía para controlar mi imagen, me mandó allí, pese a que yo tenía reparos en ir a una apeluquería que prácticamente era de mujeres. Aquel sitio era de lo más fashion, las revistas únicamente eran catálogos de cortes de pelo, y en la radio tenían puesta Los 40 Principales. La mayoría de los peluqueros eran metrosexuales (esta es una palabra artificial cuyo significado nunca me ha interesado conocer, y de hecho no conozco del todo, pero seguro que lo eran). Allí me hicieron un corte moderno que a mi madre le gustó mucho, así que a partir de entonces aquella fue mi peluquería.

Hasta el año pasado, que empecé a cansarme de ese rollo. Siempre me tocaban o un tío tela de chulo que hacía lo que le daba la gana, o una pánfila que en vez de sangre tenía orchata, o uno que estaba siempre nervioso. Fue este último el que me atendió allí por última vez. Tenía el pelo larguillo, y le dije que lo que quería era que me despejara la nuca y los lados y me quitara volúmen por arriba unque dejándomelo más largo que el resto, de forma que pudiera seguir peinándomelo. Es decir, un pelado normal, de los de toda la vida. Pues nada, el tío no se enteraba. Era incapaz de concebir cualquier cosa que se saliera del típico pelado corto para llevar los pelos de punta. Total, el tío me hizo una chapuza para salir del paso, el peor pelado profesional que me han hecho en mi vida, y encima con mala cara. Fue entonces cuando dije "hasta aquí hemos llegado, que somos ya mayorcitos para hacer lo que nos diga mamaita" (sí, cuando hablo conmigo mismo lo hago en plural).

Volví a la peluquería del barrio, la de toda la vida, donde, dando exactamente las mismas indicaciones que en la otra, me entienden perféctamente. Y lo mejor es que si te apetece un corte moderno, también te lo hacen. Por esto tengo que decir que en muchas cosas no, pero peluquerísticamente hablando, soy conservador.

4 comentarios:

Sánchez Mendoza dijo...

Cuando de niño volvía de la peluquería masculina de mi pueblo, y lucía mi usual corte, siempre era recibido con una pregunta y una colleja. La pregunta era:¿te ha tocado la picha el peluquero?
Y es que aunque yo no tuve roces con tan amable anciano -mi protectora madre me solía acompañar- sí que le notaba cierta "picaresca". La misma que le hacía preguntar a mis amigos por, entre otras cosas, sus costumbres masturbatorias.

Sephiroth XI dijo...

Vaya historia, Sánchez. Pues yo en ninguna de las dos peluquerías tuve problemas de ese tipo. Eso es para denunciarlo.

The leper dijo...

El peluquero hayyyyyyy ya no voy por que el cabello se me ha caido y apenas tengo 24, pero bueno el andar a rape tiene sus ventajas. Lo unico que extraño y extrañare sera traer el pelo largo ya que era algo que me gustaba mucho y sobre todod hacerme crestas jeje. Bueno nos vemos y que estes bien por cierto que opinas de las pelicuals de hellraiser de Clive Barker. Bueno nos vemos y que estes bien.

Sephiroth XI dijo...

Una de las cosas buenas de no tener pelo es parecerse a Guillem Caballé, uno de los ídolos de mi adolescencia:
http://elblogdesephiroth.blogspot.com/2008/03/dolo-de-juventud.html

De Hellraiser tan solo he visto la primera, pero me pareció muy buena y sobre todo original. Clive Barker es un maestro. Saludos, cuidate.