martes, octubre 14, 2008

Guerra de acentos


El pasado domingo fue el Día de la Hispanidad, aunque cada cual lo celebra por motivos distintos. Mientras en Latinoamérica conmemoran el contacto cultural que se dio consecuencia del descubrimiento del continente por parte de Cristóbal Colón, en España, en un ejercicio de humildad, celebramos el nacimiento del Imperio Español. Yo personalmente prefiero la primera forma de entender la fiesta, pues la segunda no hace falta decir que quedó obsoleta en el momento en el que las colonias españolas declararon su independencia hace ya casi dos siglos.

Pues bien, siendo todos a día de hoy un conjunto de países hermanados por un mismo idioma, me parece estupendo que nos abramos unos con otros, que compartamos nuestra cultura. De tal forma que a España nos llegan series y telenovelas (El Chavo del Ocho, Cristal, Topacio, Corazón Salvaje... ¡qué recuerdos!), música (aunque no suele gustarme el pop latino y odio el reggaeton), y de vez en cuando recibimos con los brazos abiertos al mexicano Guillermo del Toro cuando viene a echarnos una mano en eso de hacer cine, un arte que no acabamos de domar. A Sudamérica también llegarán productos nuestros, imagino. Hace siete años chateé con un chico mexicano que me dijo que allí veían El Juego de la Oca presentado por Emilio Aragón. Y sé que también llegan cantantes de aquí como David Bisbal (de nuevo el pop latino). En fin, por norma general somos amigos, excepto cuando a los políticos no les da la gana.

Pero como se dice en España, tontos los hay en todas partes. A mi entender, los de España son los xenófobos e intolerantes. En latinoamérica también hay intolerantes, no hacia los españoles, sino hacia (atención) sus doblajes de películas y series. Manda huevos que justamente este Día de la Hispanidad estuviera viendo en YouTube un vídeo de Los Simpson y me encontrara con varios comentarios de gente que criticaba el doblaje español únicamente porque no les gusta nuestro acento. En España estamos acostumbrados a escuchar acentos que no sean el nuestro, porque llevamos décadas viendo telenovelas sudamericanas, y porque dentro del propio país también hay una diversidad cultural bastante rica. Además, muchas películas y series de animación estadounidenses hasta hace poco habían sido dobladas en estudios sudamericanos en un llamado español neutro, el cual, aunque su intención era ofrecer el idioma sin ningún acento característico de una región, tenía un seseo claramente latino. Pero parece ser que algunos mexicanos, chilenos, argentinos o venezolanos, no están abiertos a escuchar nuestro acento español, generando un conflicto tan necesario como inteligente (es decir, cero).

A través de internet y YouTube, escuchan el doblaje español de series y películas que ya tienen ellos con doblaje latino, de modo que el acento les suena diferente, y lo critican sin ningún fundamento. Si bien yo no me creo esa leyenda urbana de que el doblaje español es tan bueno que a veces incluso supera las voces originales de los actores, tampoco creo que sea tan pésimo como dicen. A los españoles por supuesto esto nos incomoda, pero en vez de abordar el tema con inteligencia, muchos lo que hacen es responder a esas críticas con insultos y comentarios xenófobos, cosa que comprensiblemente
molesta también a los sudamericanos. Esta situación también se puede dar a la inversa, es decir, que sean los españoles tontos los que inicien el conflicto criticando el doblaje latino. De un modo u otro, ¡voilà!, ya hemos conseguido una guerra de acentos.

Como ya he dicho, es un conflicto innecesario. Cada uno tiene su doblaje, el cual siempre le sonará mejor que el del otro. Así pues, ¿para qué discutir? No nos va a llevar a ninguna parte, únicamente va a servir para dividirnos, y para eso ya están los políticos. De todas formas, yo soy partidario de ver las películas en versión original.

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