lunes, diciembre 15, 2008

Los hilos del destino


"¿Alguna vez has tenido la sensación de que tu vida es una broma larga y chunga? ¿De que en algún sitio alguien se parte el culo de risa contigo? ¡Vamos a poner otro repugnante episodio de
Las Desgracias de Sammy! ¡A ver en qué clase de follón se ha metido esta vez el gordito! Desde que recuerdo, yo me he sentido así. No tengo ni un golpe de suerte."

Todd McFarlane y Brian Houlguin
Spawn, nº78

En el colegio, en clase de religión me explicaron que cuando le pasan cosas malas a la gente buena es porque a veces Dios se sirve de un mal para un bien proporcionalmente mayor. Supongo que es la forma que tienen los cristianos puros de aguantar las putadas de la vida sin sentirse solos. Pero yo soy no practicante tirando a agnóstico, y me da que esa explicación hace aguas.

Analicemos un ejemplo de lo que yo llamo accidentes innecesarios y coincidencias destructivas. Hace ya casi un año, en mitad de la noche, mi abuela se levantó de la cama. Iría al servicio o algo así, pero en mitad del camino le entró un mareo y se cayó al suelo, se hizo bastante daño. Mi abuelo se despertó y fue a ayudarla, pero no tenía fuerzas para levantarla, y como tiene una reducción pulmonal considerable por los años que estuvo fumando, a los tres o cuatro intentos estaba asfixiado y nos tuvo que llamar para que los ayudásemos.

Bien, pues como ya he dicho, ha pasado casi un año de aquello, y todavía no he visto ninguna consecuencia positiva, ni la veré. ¿Era necesario? Creo yo que el universo podría haberse mantenido en equilibrio sin que mis abuelos tuvieran que pasar aquel mal trago. Ya la repanocha fue la coincidencia destructiva que acompañó al accidente innecesario. A las 5 de la mañana pegué un respingo de la cama al oír sonar el teléfono, no sólo por el sonido en sí, sino porque a esas horas sabía que algo bueno no iba a ser. Fuimos a ayudar a mis abuelos y nos quedamos con ellos para tranquilizarlos. Volvimos a casa sobre las 7, y ya no me podía dormir. Si aquello hubiera pasado cualquier otro día no me habría perjudicado tanto, pero no, tenía que ser la madrugada del 31 de diciembre, por lo que a la noche, en fin de año, estaba que no me tenía en pie.

Durante este año se me han sucedido algunas que otras putadas más, de éstas en las que parece que se te pone todo en tu contra, que el universo se vuelca para que no consigas lo que intentas hacer. Y no logro alcanzar a entender cómo esas putadas pueden llegar a tener consecuencias positivas. Además, dentro de lo malo yo estoy en lo bueno, porque hay accidentes innecesarios mucho peores, que incluso se cobran vidas humanas.

Podemos hablar de suerte o azar, pero los cristianos quieren hablar de destino, de que todo sucede por una razón. Bien señores, hablemos. Creo que Dios no es el único que lo dispone todo, hay alguien más, algo más. Si queremos pensar que Dios es el bien puro, el amor puro, ¿por qué es tan descabellado pensar que en el universo pueda haber una fuerza diametralmente opuesta? Mi teoría es que, si existe un Dios, es éste el que se encarga de las cosas buenas, mientras que "el otro" se encarga de lo malo y busca la forma de putearnos día a día para que perdamos nuestra fe. De lo contrario, si es lo que dicen los cristianos de que Dios todo lo dispone, éste no sería la bondad pura, sino más bien un niño sin control que juega con nosotros como si fuéramos marionetas. Prefiero pensar que esto es más como un tira y afloja, el bien contra el mal, como ha sido siempre en un ser como la hombre, neutral de nacimiento y destinado a tomar uno y otro camino según las circunstancias de la vida.


4 comentarios:

Ruluque dijo...

Quizas por estar cansado ese 31 no fuiste a x lugar y te libraste de Y suceso aun peor

Nada ocurre al azar, el karma existe y todo tiene consecuencia y causa de ser

Sephiroth XI dijo...

No fue eso lo que pasó exactamente. Sí que fui a la fiesta, pero tuve que tomarme unas cuantas coca-colas. ¿Cuál fue la consecuencia positiva, que me metí más cafeina en el cuerpo?

Anónimo dijo...

Estas flipado.

Sephiroth XI dijo...

Un comentario muy inteligente, sin duda. Gracias por tu aportación.