lunes, abril 28, 2008

Algo traman esos cacahuetes


La semana pasada adquirí en la FNAC por el precio de 14,95 € el DVD de Gritos en el Pasillo, la primera película del mundo protagonizada por cacahuetes (¡y española nada menos!). Su director, Juanjo Ramírez, no sólo tuvo el detalle de no mandarme a la mierda cuando le enseñé mi mediometraje amateur Payne II: Esta vez es algo personal, sino que además lo aguantó de principio a fin y me dijo que le había hecho gracia. No obstante, no os creíais que eso va a influir en mi crítica de su película, intentaré ser puramente objetivo. Además, ya sabéis que el hecho de que un director me caiga bien ho hace que se gane buenas críticas.

Gritos en el Pasillo, como imaginaréis, es una propuesta muy original, aunque no sólo se queda en eso, sino que además es capaz de contar una historia interesante. Un prestigioso ilustrador de cuentos infantiles es contratado por el director de un MANÍcomio para que decore con sus pinturas las paredes de los pasillos y alegrarles un poco la vida a los caducados mentales que están internos. Pese a las excentricidades del lugar, el ilustrador desempeña su trabajo con normalidad durante el día. Sin embargo, durante la noche ocurren cosas extrañas...

Tanto el guión como la técnica son muy cinematográficos, y podemos econtrar referencias a Hitchcock, Tim Burton o Coppola (ésta última en forma de homenaje en un par de línas de los diálogo sacadas de Drácula). Los dobladores hacen un trabajo divertido y consiguen la difícil tarea de dar personalidad a un puñado de frutos secos. Ayuda también su conseguidísima atmósfera expresionista y su más que correcta banda sonora a lo Danny Elfman. A nivel de homenaje, podríamos decir que Gritos en el Pasillo es al suspense lo que Team America es al cine de acción, aunque obviamente se trata de una producción mucho más modesta.

Su punto en contra es un desenlace bien cerrado pero demasiado repentino, de éstos en los que el espectador asume que la película ha terminado en el momento en el que ve los créditos. ¿Referencia a Kubrick? También, entiendo que para algunos espectadores pueda resultar cansino el meneo de los cacahuetes, pues no hay otro recurso para darles expresividad salvo las voces de los actores.

En cuanto a la edición en DVD, tiene una impecable presentación en digipack y consta de dos discos. En el primero encontramos la película con audio 5.1 en español e inglés, así como una pista de audio de la banda sonora aislada y otra de audiocomentarios del director y guionista Ramírez y del director de fotografía y productor asociado Alby Ojeda. Como extras de video, el trailer cinematográfico y un final extendido.

Sólamente con el primer disco sería una edición bastante satisfactoria, sin embargo el segundo ofrece otro plato fuerte, un extenso documental (casi dura más que la propia película) que cubre todos los detalles sobre la producción. Incluye también el trailer de la futura producción de Ramírez, Zombie Western, y dos escenas eliminadas, una en la que vemos al protagonista perseguido por dinosaurios y la otra una carrera de vainas al estilo Star Wars - Episodio I, aunque ésta última parece más bien una secuencia de prueba que un fragmento de la película.

Resumiendo, Gritos en el Pasillo es una obra que, sin ser una genialidad, se deja ver bastante bien, y su DVD es recomendable tanto por el producto en sí como por su elaborada edición. Os pongo la entrevista realizada a Juano Ramírez por Abandomoviez
que me vendió la película desde el principio.


jueves, abril 24, 2008

Hoy


Hoy, a través de Tuenti me he reencontrado con un amigo del instituto al que no veía desde hace siete años. He recordado la que hasta ahora ha sido la mejor época de mi vida: mi adolescencia.

Hoy también es un día especial porque por fin he terminado el guión de Abandomoviez: La Película, ese proyecto que me ha tenido ocupado varios meses esperemos que no en vano. Quisiera pensar que aún me queda mucho por delante, que aunque he vivido buenas épocas, lo mejor está por llegar.

Hoy puedo sonreir.


martes, abril 22, 2008

El futuro es ahora


He titulado este post con una cita de Serpiente Plissken, y no es para menos, pues la película en la que lo conocimos, 1997: Rescate en Nueva York, es un claro ejemplo de lo que vamos a tratar a continuación. En estos tiempos estamos siendo testigo cómo los clásicos de la ciencia-ficción envejecen y caen como moscas. Sus visiones de futuro ya son pasado, o símplemente no han tenido lugar en la fecha que señalaban, quedando para la historia como extrañas ucronías. Vamos a ver una lista de años (por lo menos que recuerde ahora mismo) que ya se han quedado atrás, pero que una vez albergaron imaginativas visiones de futuro.


1984:

Al asociar este año con la ciencia-ficción, no podemos evitar acordarnos de la famosísima obra de George Orwell cuyo título es esa misma cifra. Precisamente en aquel año, Michael Radford adaptó 1984 al cine, sin cambiar un ápice la ambientación de la novela. No obstante, no creo que su intención fuera mostrar el futuro (sería absurdo suponer que el mundo fuera cambiar tanto en cuestión de semanas o meses), sino más bien la realidad alternativa que describe la novela y que una vez fue futuro.

También podemos mencionar Curso 1984, rodada en 1982 y protagonizada, entre otros, por un jovencísimo Michael J. Fox, que describía la situación tan extrema que se viviría en los institutos en tan sólo dos años.


1991:

Es el año en el que tiene lugar La Rebelión de los Simios (1972), cuarta entrega de El Planeta de los Simios. Se trata de una secuela y precuela al mismo tiempo, aunque en aquella época no tenían el concepto de precuela. No cabe duda de que, incluso en sus secuelas más casposas e innecesarias, El Planeta de los Simios ha demostrado ser una saga innovadora y una de las mayores de la historia de la ciencia-ficción.

Siguiendo con el planteamiento de la integración de seres no humanos en la sociedad, en ese mismo año de desarrolla la curiosa Alien Nation (1988), la cual trata sobre la problemática de la inmigración masiva con un sutil detalle: los extranjeros no son de otro país, sino de otro planeta.


1997:

El ya mencionado Serpiente Plissken vive sus primeras aventuras en este año, quedado remarcado por el título que le pusieron a la película en España y que la condenaría a que su envejecimiento fuera aún más notorio: 1997: Rescate en Nueva York.

Pero no sólo la Gran Manzana se convierte en una ciudad caótica en ese año, también sucede algo parecido en Los Ángeles. Pese a que la primera entrega de Predator (Depredador) se desarrollaba en el mismo año en el que fue rodada, su secuela, Depredador 2, se ambientaba 7 años en el futuro respecto a su estreno, en 1997, mostrando una atmósfera azotada por una ola de calor, de criminalidad y para más INRI, de misteriosas y sanguinarias muertes.

Por esas fechas debe ambientarse también La Naranja Mecánica (1971), del gran Stanley Kubrick, la cual no indica el año en el que se desarrolla, pero describe un futuro en el que los jóvenes están descontrolados y practican lo que ahora se conoce como bullying.

Lo mismo sucede con Shopping (1994), la ópera prima de Paul W.S. Anderson (Horizonte Final) y bastante dedura del clásico de Kubrick, que se ambienta en futuro cercano y ubicado en los 90 en el que la policía tiene la prohibición de usar armas de fuego mientras los delincuentes siguen haciendo lo que les da la gana, y debido a las ETS la gente se abstiene a practicar el sexo (parece que en ese futuro no han oido hablar de algo llamado preservativo).

También en 1997 es donde tiene lugar el Juicio Final según la saga de Terminator, aunque eso lo arreglarían más tarde. El más ingeligente fue Guillermo del Toro con Cronos, rodada 5 años antes, ya que al no incorporar elementos futuristas ni excesivamente extravagantes, ha podido envejecer sin que se note.


1999:

Días Extraños (1995), un thiller cyberpunk de la ex de James Cameron que me encanta ver en fechas cercanas a la nochevieja, nos sitúa en los últimos días de 1999, los últimos del siglo XX, y también se respira el miendo a que sean los últimos días para el orden establecido.

Con esa psicosis de "año 2000 = fin del mundo" se jugó en varias películas, como en El Fin de los Días, con Schwarzenegger persiguiendo al Diablo por Nueva York en vísperas de nochevieja. El miedo al efecto 2000 propició un absurdo telefilm que no vi titulado Efecto 2000: Cuenta Atrás Hacia el Caos, descibiendo acontecimientos apocalípticos que como salta a la vista no tuvieron lugar.


2000:

Este año siempre se ha asociado a la ciencia-ficción, y habrá montones de películas que se desarrollen en él. Ahora mismo sólo logro recordar una que, curiosamente, no se corresponde con el tópico que había en su época de "en el año 2000 habrá coches que vuelen": La Carrera de la Muerte del Año 2000 (1975), principal fuente en la que se inspiraron los creadores del sádico videojuego Carmaggedon, pues las reglas eran las mismas: ganar una carrera en la que lo importante no es sólo llegar a la meta, sino obtener puntos atropeyando peatones.

Aprovechando que en el año 2000 tendría lugar "la última Semana Santa del milenio" y siguiendo la corriente del milenarismo que vimos en el apartado de películas de 1999, precisamente ese año Mateo Gil rodó la entretenida aunque pobremente documentada Nadie Conoce A Nadie. La película, al igual que le pasó a Cronos, ha podido envejecer dignamente ya que no hay mucha diferencia entre la visión de futuro y como realmente fue la Semana Santa del 2000.


2001:

Al igual que con 1984, nos viene a la cabeza otro clásico de la ciencia-ficción: 2001: Una Odisea del Espacio (1968), otra pieza de culto de Kubrick estrenada un año antes de que el Neil Amstrong pisara la luna, y que se desarrolla en un futuro en el que el hombre ha conquistado el espacio.

Algo en lo que poca gente repara en la saga de Pesadilla en Elm Street es que la última entrega (afortunadamente no la definitva), Pesadilla Final: La Muerte de Freddy, fue rodada en 1991 y su prólogo indica que se desarrolla dentro de 10 años, por tanto, estamos en el 2001.


2004:

En este año se ambienta TimeCop (1994) protagonizada por Jean-Claude Van Damme y dirigida por Peter Hyams, quien dirigió en 1984 2010: La Odisea 2, a la cual poco le queda para poder añadirse a esta lista de películas obsoletas. TimeCop daba un margen de 10 años para que la policía tenga la tecnología para viajar en el tiempo e impedir que algunos crímenes lleguen a cometerse; debió dejar un poco más.

Este también fue el año en el que se rodó Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas, y con la excusa de que los acontecimientos de la anterior entrega sólo sirvieron para retrasar el Juicio Final, no para evitarlo, lo trasladaron a aquel presente. ¿Se inventarán algo para Terminator 4 o fingirán que ocurrió cinco años después?


2005:

Es el año en el que, según el remake de John McTiernan, se hace popular el Rollerball en Europa del Este y Asia. Entre muchas de las licencias que se toma McTiernan con respecto a la versión de 1975, una de las más llamativas es el año en el que se desarrolla, pues el clásico de Norman Jewison lo hacía en el 2018, por lo que el remake se ha quedado obsoleto antes que la original cuando lo normal es que fuera al revés.


2007:

La no muy destacable adaptación del videojuego Doble Dragón (1994), protagonizada por Robert Patrick (Terminator 2: El Juicio Final) y la estrella de acción fracasada Mark Dacascos, se desarrolla en este año.


Y hasta aquí que yo recuerde. A estas alturas no hace falta que os hable de lo jodido que está el mundo (y de hecho no voy a hacerlo, no os voy a amargar el día como siempre), lo cual hace que a veces haya llegado a plantearme lo siguiente: ¿y si este mundo no es real? ¿Y si somos parte de una película o de una obra de ciencia-ficción rodada en los 90 que se desarrolla en el año 2008? Yo desde luego no sería el protagonista, raras veces ocurren cosas emocionantes en mi vida, pero a veces pienso que el mundo tan surrealista en el que vivimos es el escenario perfecto para una película de ciencia-ficción.


sábado, abril 19, 2008

R.P. Sephiroth en El País


La semana pasada fui entrevistado por el periodista Popy Blasco para un artículo que se publicó ayer en el sumplemento de los viernes de El País. Aquí os pongo la transcripción comlpleta:

EP3, viernes 18 de abril de 2008

LA CONSPIRACIÓN ZOMBIE

Un extraño fenómeno se está gestando en MySpace. Los muertos vivientes han saltado de las pantallas para reclamar espacio en el mundo real. ¿Metáfora política denuncia social, pitorreo o la más tierna inocencia? Mejor: las cuatro cosas a la vez.

TEXTO: POPY BLASCO

STOCH Skowronski tiene 22 años y trabaja en Butera Market, una tienda de comestibles de Chicago. Nada fuera de lo común si no fuera porque Steve, además, es un zombi. De hecho, uno de los más populares de MySpace. Su alias: Zombie Boy. “Los zombies vivien de espaldas a la sociedad”, explica por e-mail. “Son la venganza ante tanta presión por tener que ir a la Universidad, por tener que conseguir un trabajo estupendo”.

Algo tendrá que ver el videoclip de Thriller de Michael Jackson. O el éxito de películas como Braindead o El amanecer de los muertos. O tal vez la creciente difusión vía eMule de cultos indies como Flight of the living dead. El caso es que la plaga ya es imparable. Hay que rendirse a la evidencia: ya ni siquiera hace falta que un zombi te haga el menor rasguño para que te contagien.

Julián González, JulianinZombie, diseñador gráfico de 35 años, también sintió hace unos meses la llamada del “anarquismo utópico y libérrimo” que corría como la pólvora en la red social de amigos de Tom. “Ser zombi es el estado vital al que todos deberíamos aspirar. Son seres libres. No tienen que decidir qué se ponen por la mañana. Comen lo primero que pillan. No están obsesionados con encontrar pareja, ni siquiera con un polvo de una noche. Y lo más importante: no tienen por qué trabajar”.

¿Una nueva tribu urbana? Sí, pero de puertas adentro. Están entre nosotros, a tu lado en el metro, en el mercado. Ser zombi es para ellos una actitud vital, pero también una soterrada protesta.

Cuando George A. Romero resucitó para el cine el lúgubre y ancestral mito de los zombies, jamás imaginó que, exactamente 40 años después del estreno de La noche de los muertos vivientes, algunos nietos de esos adolescentes que se agarraban las manos aterrorizados en las salas de proyección se iban a convertir en zombies, por propia voluntad y a través de una página de Internet. Y menos aún que lo harían en aras de una filosofía –mal que les pese a muchos de ellos– tan vitalista como la de vivir libres de ataduras.

“Durante unos años tuve un perfil en MySpace, como todo el mundo, hasta que un día me di cuenta de que estaba harta de ser yo misma”, declara por teléfono desde Pórtland Mrs Kat O Lantern, informática de 29 años, madre y zombi a la vez. “Desde pequeña siempre me dieron mucho miedo esas criaturas. Aún hoy sigo pensando que no hay nada más terrorífico. Pero al mismo tiempo me caen simpáticos. No son malos, simplemente… son así. Tienen una inocencia casi infantil”. A Víctor Alonso, PepinoZombie, madrileño de 21 años y fotógrafo y estudiante de comunicación audiovisual, le inspiran igual ternura: “Son gente despreocupada que sólo busca divertirse sin parar, sin necesidad de dormir para descansar”. Es más: Víctor está convencido de que los muertos vivientes defienden mejor que nadie la idea de colectivo. “Las películas de este género ensalzan valores bonitos como la amistad. Un zombi solo a lo mejor no puede hacer gran cosa, pero cuando se junta con sus amigos, la unión hace la fuerza”, dice sin atisbo de ironía.

Lejos de alimentar ninguna clase de chiste, los fieles a este estilo de vida alegan que lo que pasa en MySpace no es más que una reacción ante lo que ocurre en el mundo real. ¿Una leyenda de terror convertida en metáfora política? “Sí, pero sin pedantería ni falsos panfletos”, aclara PepinoZombie. “Por fuera parecerá una moda, pero encierra una protesta contra los convencionalismos, contra lo establecido”. En un momento en el que la cultura del ocio te ofrece mil opciones distintas para ser como prefieras, “¿realmente es tan extraño que algunos elijamos ser zombies?”.

Brett Dewey y Mark Tavares son diseñadores de Humerus, una compañía de diseño gráfico de Santa Clara, California, y, desde hace unos meses, socios fundadores de zombiepresidents.com. Así resumen la filosofía de su página: “Ningún candidato a la Casa Blanca representa a la mayoría estadounidense. Los republicanos sueñan con un nuevo Ronald Reagan; los demócratas, con un nuevo Kennedy. Llegados a este punto, nos preguntamos: ¿por qué no devolverles a la vida?. Deberían salir de sus tumbas y volver a presentarse como candidatos”. De este modo nació uno de los portales online con más retranca del género, perfecto para quitarle hierro a “la desidia política en la que nos vemos envueltos”. En él, claro, venden camisetas para apoyar a tus presidentes muertos favoritos. Los zombies serán una alegoría de la desilusión en la sociedad del bienestar, pero también son un buen negocio.

El discurso de Monique Motil, artista plástica de Chicago, es, en cambio, de todo menos político. Con su página web zombiepinups.com pretende explorar el lado sexy del asunto; las zombies pin-ups. “Siempre he sido muy fan de la serie B y me preguntaba: ¿por qué sólo los vampiros pueden ser glamourosos?”. Monique empezó un día cantando canciones de Cole Porter convenientemente disfrazada de muerta. Ahora prefiere hacer stripteases. Y la última prenda que se quita es… su propia piel. “Si Betty Page levantara la cabeza… sería zombie”.

Pero, ¿qué pasa cuando estas criaturas toman las calles? Ohio, Cardiff, Buenos Aires o Alaska cuentan desde hace tiempo con sus propias marchas de cadáveres. Madrid celebró la suya el pasado 16 de febrero, fecha próxima al cumpleaños de George A. Romero, antes conocido como Día del Orgullo Zombi. R.P. Sephiroth, uno de sus organizadores, tiene 23 años, estudia imagen y sonido, escribe guiones y nos cuenta que se contagió del virus Z cuando en plena pubertad vio El día de los muertos por casualidad. Para él “los vampiros representan la elite, mientras los muertos vivientes son un reflejo de las masas”. ¿Y qué diferencia a un no muerto de un vivo? “Cuando veo en las noticias imágenes de macrobotellones o de marujas histéricas en las rebajas, veo zombies”.

Zemi, 28, y Cris, 21, son novios residentes en Madrid. Y zombies. Pero no por ello se consideran una pareja demasiado particular. “En el fondo todos somos zombies”, aclara Zemi. “Cuando cualquier persona no sabe muy bien qué hacer y va al centro comercial en busca de algo, hace un poco el zombi”. Sin embargo, sí se pueden trazar ciertos hábitos de consumo comunes a todos los que practican a conciencia. Dicen escuchar tanto a Beethoven como a Marilyn Manson. Adoran el grunge de los noventa y el stoner rock. Leen a Bukowski, Stephen King, Lovecraft u Orwell. Pero, ¿cómo se alimenta un zombi vivo? ¿Sólo de cultura? Zemi nos tranquiliza: “Yo cuanto más mejor. Como dice mi madre, me comería a mi padre por los pies”.


Mi visión sobre el cine de zombies era más extensa, supongo que Blasco habrá procurado sacar lo principal de todas las entrevistas que ha hecho, que no son pocas, para no excederse en la extensión del artículo. Pero como estamos en mi blog, puedo permitirme exponer todo mi material:

Creo que el concepto de muerto viviente resulta tan atractivo porque, de todos los monstruos que han aparecido en el cine de terror, es el que más se asemeja a nosotros. Como bien señalaron en las jornadas zombies celebadas en diciembre de 2007 en Barakaldo, los vampiros representan la élite, mientras que los muertos vivientes son un reflejo de las masas. Los "vivos" nos dejamos cegar por el fanatismo hacia una estrella del pop o hacia un equipo de fútbol, por el consumismo, por las modas... y ya ni hablemos de la televisión, que nos convierte en zombies sentados en el sofá a veces sin que nos demos ni cuenta. Somos, al fin y al cabo, muertos en vida. Pero ya no somos el zombie haitiano que obedecía a un chamán, somos el zombie romeriano que no obedece a nadie, sólo a las masas y a su propio instinto. Cuando veo en las noticias imagenes de macrobotellones o de marujas histéircas por entrar en tiendas de ropa durante las rebajas me vienen a la mente las películas de Romero, porque, además de que guardan bastante similitud, son claros ejemplos de masa que obedece a la masa.

¿Y ustedes, qué opinan?

miércoles, abril 16, 2008

Krush, Kill 'n' Destroy: True Faith

La Tercera Guerra Mundial duró cinco días, lo suficiente para que se vaciasen los silos de misiles en ambos bandos. Después, sólo quedó el invierno nuclear. Miles de personas se refugiaron en un búnker controlado por los militares, y allí formaron la Resistencia Humana. Cien años despues, cuando la radiación alcanzó niveles seguros, salieron a la superficie. Allí también había supervivientes, pero hacía tiempo que dejaron de ser humanos. Los grupos menos favorecidos habían buscado refugio de las bombas en viejas minas que no lograron contener toda la radiación, produciendoles mutaciones. Al cabo de un tiempo se habituaron a este nuevo mundo, domesticaron a las criaturas evolucionadas (lobos rojos de dos metros, escorpiones gigantes que escupen veneno y otras nuevas razas) y formaron la gran tribu de los Evolved. Ambos grupos siguieron adelante pensando que eran los únicos supervivientes, y después de cien años se encontraron violentamente.

Se desató una guerra por el control del planeta. Ambos ejércitos se desgastaban sin conseguir ninguna victoria importante, y durante dos años estuvieron causándose miles de bajas
mutuamente. Hasta que un día, en plena batalla, fueron sorprendidos por un nuevo bando: los androides de Novena Generación, que habían estado evolucionando en las grandes ciudades abandonadas. Superiores en fuerza y en tecnología, decidieron intervenir en la guerra no para apoyar a uno de los bandos, sino para aniquilar a ambos.

Por primera vez desde que empezó la guerra, la Resistencia Humana y los Evolved corrían el peligro de extinguirse, de modo que los líderes de ambos bandos acordaron una tregua. El campamento humano de los Páramos del Sur, con el general
Broulard al mando, iba a ser el lugar acordado donde reunirse ambos líderes para planificar una estrategia de combate para el primer ataque a los androides de Novena Generación. Sin embargo, cuando el convoy Evolved se estaba aproximando al campamento, una de las torres centinelas empezó a bombardear a los vehículos. Se pusieron a cubierto tras una colina, pero los ataques no cesaron. El general Brouland estalló en cólera, había dado órdenes específicas de que, mientras no se indicara lo contrario, los Evolved fueran tratados como aliados. ¿Quién estaba controlando esa torre? El cabo Johnson.

Johnson ya había sido sancionado varias veces por su falta de disciplina, era un soldado demasiado impulsivo, así que se propuso tomarse en serio su puesto de centinela. Tampoco tenía que pensar mucho, sólo sentarse en su asiento, coger los mandos de la torre y disparar cuando fuera necesario. Por desgracia, su radio estaba averiada y no pudo oír la orden del general Broulad, y su falta de popularidad en el pelotón hizo que sus compañeros optaran por no informarle de nada. Así que esa mañana había hecho lo mismo de siempre: se había puesto cómodo en su asiento y en su reproductor metió su música favorita, New Order. De modo que cuando vio acercarse un convoy extraño, hizo lo mejor que sabía aquello para lo que le habían instruido: aplastar, matar y destruir.


martes, abril 15, 2008

Enfermedad humana


Hay una enfermedad en el corazón de los hombres.

Su síntoma es el odio.
Su síntoma es la rabia.
Su síntoma es la agresividad.
Su síntoma es la guerra.
Esa enfermedad es la emoción humana.

Kurt Wimmer, Equilibrium

Hoy he ido a visitar a mi abuela y me he sentado a ver la tele con ella. Está más enganchada que Ellen Burstyn en Réquiem Por Un Sueño (de hecho le he dejado la película para que la vea con mis tías, a ver qué le parece). Hemos visto las noticias y la sección de sucesos se la sabía entera de haber visto la edición del mediodía. Y joder, todo está salpicado por una violencia desmesurada.

Supongo que forma parte de nuestra naturaleza. A mayor complejidad de nuestro cerebro, mayor será el riesgo a que se corrompa. Las cosas que están sucediendo ahora, hace tres décadas sólo era posible en el cine de terror. Estamos llegando a un punto en el que la realidad supera a la ficción. Y lo peor de todo es que nos estamos acostumbrando, cualquier día ni nos afectará oir que una madre ha matados a sus propios hijos o que un hombre ha decapitado a su madre y ha paseado por la calle con su cabeza bajo el brazo. Es como si llegados a un punto de evolución, nos colapsáramos y tratáramos de regresar a nuestros orígenes primitivos. Tal vez sea cosa de la aburrida, monótona y deprimente rutina que marca el ritmo de nuestras vidas. Nunca hemos estado tan cerca del abismo, la gente ya no cree en nada, no tiene ningún motivo para levantarse por la mañana salvo el de no llegar tarde al trabajo. ¿A caso hemos elegido nosotros este estilo de vida?

Hemos nacido aquí, en este mundo, en esta época, por voluntad de nuestros padres, y nos han dicho "esto es así" sin preguntarnos si es lo que queremos. Tal vez la raza humana no está preparada aún para vivir en una sociedad globalizada. Tal vez estaríamos mejor viviendo en el bosque, cazando para comer y contando historias alrededor de una fogata. Pero ya es tarde, estamos demasiado arraigados a la ciudad y las tecnologías, así que nos quedamos aquí sintiendo que nos falta algo sin saber muy bien el qué, dejando que la mala leche nos corroa por dentro. Y repito lo que ya dije una vez:

[...] Un mundo que se putea a sí mismo está condenado a sufrir aberraciones como estas. [...] Pederastia, pedofilia, prostitución infantil, violencia doméstica, infanticidio, bombardeos, hambrunas, catástrofes nucleares, genocidios, guerras bacteriológicas, secuestros express... Habiendo nacido en un mundo así, ¿cómo no vamos a estar todos locos?

domingo, abril 13, 2008

Big Fish


Ayer por la tarde, sin energías ni ganas de hacer mucho, un amigo mío me llamó por si quería ver Big Fish. Ésta película la descubrí por estas fechas hace ya cuatro años. Fuimos al cine el día de su estreno, pero ese mismo día también se estrenaba Kill Bill vol. 1 y el grupo estaba bastante indeciso. Las chicas, evidentemente, se decantaban por la fantasía de Tim Burton, mientras los chicos nos moríamos de ganas de ver lo nuevo de Quentin Tarantino. Al final, como siempre, ellas se salieron con la suya, pero hubo tres de nosotros que optamos por meternos en Kill Bill. Y la verdad, me alegro de haber tomado esa decisión, porque de no haberlo hecho me hubiera muerto de verguenza llorando delante de todos mis amigos y de la sala entera. A uno de los amigos que vio Big Fish luego no se le ocurrió otra cosa que bajársela de internet con una calidad realmente mala, y me recomendó encarecidamente que la viera. Estas fechas, en las que me quedo solo durante bastantes horas, eran perfectas para la ocasión, pues mi amigo ya me advirtió que iba a llorar bastante, cosa que acabó cumpliéndose. Desde entonces, esta película ha significado mucho para mí. La veo como mucho una vez al año, para seguir llorando, y procuro hacerlo solo, para poder llorar a gusto. No es que me averguence hacerlo (si fuera así no os lo contaría), pero prefiero que no me vea nadie. Sin embargo, para todo hay una excepción, y un amigo al que le habé de Big Fish y que sentía bastante curiosidad, me llamó y me invitó a verla en su casa. Os podéis imaginar el resultado: los dos llorando como magdalenas.

¿Y por qué es tan especial esta película? Primeramente porque es del gran Tim Burton, uno de los directores más imaginativos del cine actual, quien imprime una estética única a todos sus trabajos. Esta vez, abandona en gran parte su habitual oscuridad psicodélica y nos cuenta una historia llena de belleza, colorido y magia. No obstante, siguen quedando vestigios del Burton más sombrío: brujas, gigantes (en apariencia) terroríficos, bosques encantados, serpientes, monstruos de circo, hombres lobo... Aunque también en esta película el director explora otros géneros cinematográficos, como el drama, la comedia, el cine bélico o incluso los atracos de bancos (no sé si la elección de Steve Buscemi será un homenaje a Reservoir Dogs de Tarantino).

En el reparto vemos caras habituales en el cine de Tim Burton, como su novia y actriz fetiche Helena Bonham Carter (El Planeta de los Simios, La Novia Cadáver, Sweeney Todd) el gran Danny DeVito (Mars Attacks!) y Deep Roy (el Oompa Loompa de Charlie y la Fábrica de Chocolate). Resulta extraño no encontrar en esta ocasión al actor fetiche de Burton, Johnny Depp, tal vez no tuviera tiempo para trabajar en Big Fish porque estaba ocupado con Once Upon A Time In Mexico de Robert Rodriguez. En su lugar vemos a Ewan McGregor interpretando uno de los mayores papeles de toda su carrera. Otras caras nuevas en la filmografía del director son Billy Crudup (Mission: Impossible III), Alison Lohman (joven acriz que me sorprendió en La Flor del Mal), Missi Pyle (Cuestión de Pelotas) el ya mencionado Steve Buscemi (2013: Rescate en Los Angeles) y el fallecido gigante Matthew McGrory (La Casa de los 1000 Cadáveres). Burton cuenta también con los veteranos Albert Finney (El Ultimátum de Bourne), Robert Guillaume y la bella aunque madura chica King Kong 1976 Jessiga Lange.

Como viene siendo habitual, la banda sonora corre a cargo del genio Danny Elfman, cuya partitura apoya a la perfección la estética fantástica del director. El grupo Pearl Jam también participa en los créditos finales con Man On The Hour, y a lo largo de la película podemos escuchar temas de Buddy Holly, Elvis Presley y Canned Heat que nos transportan a una época en las que gestos románticos como quedarse bajo la ventana de alguien esperando a que te diga "sí" eran signos de amor y no motivos para que a uno consideren un desequilibrado y le tengan miedo.

Uno de los pocos puntos negativos que puedo encontrar en la película es que haga uso de mi odiada fórmula de chico-enamorado-de-chica-que-sale-con-un-cretino, pero bueno, esta vez se le perdona, ya que el cretino al menos tiene profundidad, es la sombra del protagonista (Edward Bloom), siempre ha estado a un paso por detrás de sus éxitos, y además la secuencia trasmite un gran mensaje: nunca hay que darse por vencido.

En cuanto al argumento... ¡aún no os he hablado del argumento! Mejor no hacerlo, no es necesario. Sólo os diré que si os gusta el cine, Big Fish es un apelícula imprescindible, que no deja indiferente a nadie (por lo menos a nadie que yo conozca). Si cambiamos nuestro punto de vista, podemos descubrir que el mundo está lleno de magia.

Os dejo aquí el trailer. El que lo ha montado es un genio o tiene muy mala leche, mezclando imágenes de la película con la melodía de Eduardo Manostijeras. Sólo de verlo se me forma un nudo en la garganta.


martes, abril 08, 2008

11:33


Cuando era pequeño, después de ver La Historia Interminable pensaba que si imaginabas un mundo nuevo, éste existiría en alguna parte, tal vez en un lugar muy difícil de acceder o incluso imposible, pero ahí estaría. Cuando pienso en los planes que hacemos que acaban frustrándose me pregunto si con ellos sucerá lo mismo. Tal vez exista una realidad alternativa en la que ahora mismo estoy disfrutando con mis amigos, pasándomelo bien, payaseando. Una realidad en la que está nublado, pero no llueve. En la que los que lo desean pueden ir a las fiestas de Babilonia, y los que no pueden aprovechar el éxodo de las primeras para hacer otras cosas.

Pero a ese mundo es imposible acceder. Lo único que está a mi alcance es el aquí y el ahora; el mundo real. Y lo único que puedo hacer es consolarme a mi mismo pensando que ya habrá tiempos mejores y segundas oportundades. Como dicen las galletas chinas de la suerte, "tus problemas cesarán y la fortuna te sonreirá".