jueves, mayo 29, 2008

Confusion will be my epitaph


The wall on which the prophets wrote
Is cracking at the seams.
Upon the instruments of death
The sunlight brightly gleams.
When every man is torn apart
With nightmares and with dreams,
Will no one lay the laurel wreath
As silence drowns the screams.

Between the iron gates of fate,
The seeds of time were sown,
And watered by the deeds of those
Who know and who are known;
Knowledge is a deadly friend
When no one sets the rules.
The fate of all mankind I see
Is in the hands of fools.

Confusion will be my epitaph.
As I crawl a cracked and broken path
If we make it we can all sit back
And laugh.
But I fear tomorrow Ill be crying,
Yes I fear tomorrow Ill be crying.

martes, mayo 27, 2008

¿Te llamaron como al perro?


Como ya sab
réis, la semana pasada pudimos ver en los cines las nuevas aventuras del Henry Jones Jr., más conocido como Indiana Jones. Realmente no sé qué decir, porque sobran las palabras, pero se intentará. Ésta es una de las mayores sagas de aventuras de la historia del cine, y si alguien me dijera que nunca ha visto ninguna de sus entregas en la tele le contestaría que no es humano, es de otro planeta. Pero por si acaso, vamos a hacer un repaso de los trabajos que ha realizado este peculiar arqueólogo de los años 30 concebido por la imaginación de George Lucas, el talento de Steven Spielberg y el carisma de Harrison Ford.

En Busca del A
rca Perdida (Raiders Of The Lost Ark, 1981). Aquí es donde conoceríamos por primera vez a Indiana Jones, con la inmortal secuencia de la bola gigante de piedra persiguiendo a nuestro héroe, e inmediatamente después de eso conoceríamos también al a su antagonista, Bellog (Paul Freeman), un arqueólogo gabacho demasiado ambicioso para su profesión. En esta aventura, es el gobierno de los Estados Unidos quien solicita los servicios del Dr. Jones para que encuentre una importante pieza arqueológica antes que los nazis: el Arca de Moisés. Los alemanes, por su parte, cuentan con la ayuda de Bellog. Pretenden usarla como arma para dominar el mundo. Como dice profesor Marcus Brody (Denholm Elliott), "el ejército que llevara el arca consigo sería invencible". Para esta tarea, Indiana contará con varios aliados, como la hija de un viejo amigo suyo, Marion (Karen Allen), con quien tuvo un lío en el pasado que por supuesto retoma, y el bonachón egipcio Sallah (John Rhys-Davies) y el capitán Katanga (George Harris). Acción, aventuras y misterio a partes iguales, aderezadas con algo de humor. Música de John Williams y efectos especiales espectaculares para la época sin que adquieran más protagonismo que la propia película. En definitiva, En Busca del Arca Perdida es una entretenidísima obra maestra que nadie debe perderse.

Indiana Jones y El Templo Maldito (Indian Jones And The Temple Of Doom, 1984). Dado el exitazo de la anterior entrega, el mismo equipo volvió a reunirse para rodar esta precuela (cronológicamente se desarrolla antes que El Arca Perdida) algo más oscura. Esta vez y a partir de entonces se incluyó el nombre del arqueólogo en el título. El Templo Maldito empieza con un musical de Willie (Kate Capshaw, mujer de Spielberg) en un club de Shangai en el que Indy, como de costumbre, acabará metiéndose problemas. Tras creer haber escapado del malvado Lao Che (Roy Chiao) con la ayuda de Tapón (Jonathan Ke Quan), huida en la que se encaloma la bella pero molesta Willie, los tres irán a parar a un pueblo de la India, asolado por la miseria después de que una maléfica secta les robara su piedra sagrada para añadirla a su colección. Sin ofrecerle nada a cambio, le piden al Dr. Jones que recupere esa piedra. Tendremos pues más acción y aventuras, y presenciaremos una "agradable" cena hindú, niños esclavizados, arrancamiento de corazones y un villano de éstos que personifican la maldad misma, Mola Ram (Amrish Puri). Esta entrega fue más criticada por su evidente nivel de violencia, y desde luego no es para mentes impresionables. De hecho, con esta película se creó una nueva calificación moral para la MPAA, la de PG-13 (no recomendada para menores de 13 años). Sin embargo, resulta también muy entretenida, y en mi opinión John Williams se supera con el cántico de los rituales de la secta y con las melodías de acción. Otra cinta de aventuras muy recomendable.

Indiana Jones y La Última Cruzada (Indiana Jones And The Last Crusade, 1989). Sólo por su arranque merece la pena. Somos testigos de la primera aventura de un joven Indiana Jones interpretado por el mítico River Phoenix. Descubrimos por qué le tiene fobia a las serpientes como vimos en El Arca Perdida, la primera vez que usó torpemente su látigo con el que luego cogería bastante maña, cómo se hizo la cicatriz de la barbilla y lo cómo consiguió su famoso sombrero. Esta secuencia también serviría para introducirnos en la relación de Indy con su padre, el profesor Henry Jones, nada menos que el gran Sean Connery. En esta ocasión el Dr. Jones (o mejor dicho, "los") trabajará no para el gobierno de su país ni para un pueblo que necesita ayuda, sino para el magnate Donovan (Julian Glover), el cual le encarga que localice el Santo Grial y que de paso rescate al desaparecido anterior arqueólogo al que había enviado: su padre, quien ha caído en manos de los nazis, los cuales por supuesto también buscan el cáliz sagrado. Aquí no está Marion, por lo que hemos de suponer que la relación no funcionó, ni tampoco Willie, pero bueno, eso ya se veía venir. A cambio tenemos a la Dra. Elsa Schneider (Alison Doody), una austriaca bastante seductora, y tal vez el personaje femenino más complejo de la saga. Volvemos a contar con Marcus y con Sallah, aunque éstos cumplen aquí una función más cómica, y también hay un cameo del mismísimo Hitler, que se encontrará frente a frente con el Dr. Jones en la repulsiva ceremonia nazi de la quema de libros. Esta es una aventura mucho más entrañable que El Templo Maldito. Cuenta con algo más de humor y con la acción habitual. Tenemos a un John Williams más juguetón (las melodías de humor en las con de Indy y su padre) y al mismo tiempo más maduro (el tema del Santo Grial y los tres caballeros). Un cierre más que digno de lo que hasta hace poco creímos una trilogía. Al igual que El Arca Perdida, es de visionado obligado para los amantes de la aventura.

Indiana Jones y El Reino de la Calavera de Cristal (Indiana Jones And the Kingdom Of The Crystal Skull ,2008). Han pasado 19 años, toda una vida para algunos, desde que vimos a aquellos cuatro jinetes (y no, no eran los del Apocalipsis) cabalgando hacia el horizonte del atardecer. De ellos, ya sólo queda el Indy, que a pesar de su edad sigue embarcándose en aventuras para recuperar valosos objetos del pasado. Ahora estamos en los años 50. Los nazis hace tiempo que fueron derrotados, pero ahora existe otra amenaza para la democracia: la URRS. Irina Spalko (Cate Blanchett), una agente de Stalin, busca las Calaveras de Cristal, así que esta vez será la KGB y no los nazis quien incordien al Dr. Jones. Le echará una mano el joven Mutt Williams (Shia LaBeouf), y veremos un reencuentro con la aventurera Marion, la mejor pareja que ha tenido Indiana Jones, teniendo éste que dar explicaciones sobre lo que sucedió. Como secundarios tenemos al traicionero Mac (Ray Winstone) y al senil profesor Oxley (John Hurt). Al igual que con Rocky Balboa o John Rambo, esta última aventura del intrépido arqueólogo no puede ser considerada como una entrega más, sino más bien como un regreso, una pequeña muestra de lo que fue antaño y que ahora se resucita para un último deleite de los espectadores. Vemos infinidad de clichés, como los planos del avión fundidos con la línea roja que se extiende de una punta a otra del mapa, que indican el recorrido de nuestro héroe, o la típica imágen del suelo infestado de bichos. John Williams no hace un trabajo nuevo, sino que recopila los mejores momentos de las anteriores entregas, y no creo que ésto sea por bagueza, sino para enfatizar el todo de homenaje de la película. Esta vez los efectos especiales son digitales, pero no necesariamente mejores. Pese a todo, seguimos disfrutando del talento de Spielberg, y se percibe el amor a la saga con el que ha trabajado el equipo. Además, sólo por el hecho de ver en pantalla grande a un personaje que para los de mi generación siempre ha estado confinado en un televisor, merece la pena el coste de la entrada.

Y ahora, un momento para los nostálgicos como yo.


martes, mayo 20, 2008

Es el fin del camino, es...


"Dicen que de todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir. Por eso es mejor forjar el alma que amueblarla."

Así empieza FinisTerra, uno de mis discos favoritos, que hacía bastante tiempo que no escuchaba y al cual acudí anoche presa del insomnio. Como es habitual en el grupo Mägo de Oz, este no es una obra únicamente sonora, sino que incluye un libreto que narra la historia que acompaña a las canciones. Por tanto, casi podría decirse que FinisTerra es una ópera o un poema épico.

La historia que cuenta FinisTerra nos sitúa no en el pasado como sería de esperar en un disco de música celta, sino en el futuro, en el año 2199, un mundo orwelliano al estilo de THX 1138 en el que, como describe el tema Satania, todo está automatizado. No hay lugar para el odio, ni para el amor, ni para el pensamiento libre. En este mundo el ser humano ha sido reducido a la condición de robot. Un grupo de gente que no está de acuerdo con el orden establecido organiza una resistencia y contrata a un hacker para que busque algún indicio de que las cosas no fueron siempre así, que existió algo llamado espíritu. El hacker encuentra una reliquia de finales del siglo XX, un CD, el cual narra la historia de Diego Cortés, un espadachín a sueldo de principios del siglo XVIII que es contratado por un peregrino anciano que lleva consigo un misterioso cofre, para que lo custodie mientras emprende el Camino de Santiago.

Las aventuras del espadachín y el peregrino es lo que lleva la mayor parte del peso de la historia, relatada mediante temas reflexivos (La Danza del Fuego), picarescos (El Señor de los Gramillos), hermosos (Duerme...), nostálgicos (Es Hora de Marchar), terroríficos (Conxuro) y sobre todo revolucionarios (Fiesta Pagana). En mi opinión es el mejor trabajo del grupo, sobresale en todos los aspectos y supera a otros discos que he escuchado como La Leyenda de La Mancha o Gaia. Su variedad y su calidad consiguen librarte de la manía de saltar al single principal como solían hacer los consumidores de discos comerciales y monotemáticos. FinisTerra es un trabajo que se disfruta de principio a fin. Es rock, música celta, pop y heavy metal.

Tómate libre una hora y tres cuartos, siéntate cómodamente y escucha mientras lees. Y en los momentos instrumentales, haz un esfuerzo, escúchate a ti mismo.

"Ahora empieza tu camino
sólo tú eres el señor de ti,
el progreso está en tu espíritu y no en una ciudad.

Sólo tú elige tu destino,
sólo tú decide invertir
en tu espíritu...
o en una central nuclear."


Os dejo una muestra de lo que podéis encontrar en el disco. No es su tema más conocido Fiesta Pagana, sino el tema que más me gusta y con el que más me identifico: La Danza del Fuego.


lunes, mayo 19, 2008

Mi lugar


La semana pasada mis amigos y yo hemos buscado huecos para ver la trilogía de Indiana Jones e ir calentando motores para cuando vayamos a ver la cuarta entrega. Como ya dije en otra ocasión, el Dr. Jones ha sido uno de los ídolos de mi infancia; siempre consigue lo que busca y además conquista a la chica (aunque hay una distinta en cada película, un detalle machista muy a lo James Bond).

El motivo por el que admiraba al intrépido arqueólogo era porque representaba todo lo que yo jamás podría ser. Nunca me he visto capaz de emprender esos viajes, ni de vivir esas aventuras, ni de derrotar a enemigos tan poderosos. Siempre he sentido que mi lugar en las películas de aventuras sería el de secundario que acaba sacrificándose por el grupo, como Rell, el solitario cíclope de Krull. Mi función no es la de ganar la victoria, sino la de hacerla posible. Será otro el que venza al malo, será otro el vitoreado por sus compañeros, será otro el que cierre la película besando apasionadamente a la chica.

Pero, ¿acaso no tengo libertad, no soy dueño de mi vida? Lo que tenemos que hacer es no dejarnos encasillar en papeles, sino hacierlo lo mejor que podamos y ya se verá lo que sale. Puede que no seamos héroes, pero nadie es un personaje secundario de su propia vida.

jueves, mayo 15, 2008

Imperdonable


No soy muy de ver la tele, a excepción de los martes y los miércoles, no suelo ver más de 2 horas al día, y gran parte de ese tiempo es durante las comidas. No obstante, he visto, al igual que todos imagino, un anuncio de Schweppes que lleva ya un par de semanas en antena, protagonizado por el actor Hugh Laurie, más conocido por interpretar al descortés médico cuyo nombre da título a la serie House. El spot se ha rodado en España y, si os fijáis en los movimientos de su boca, Laurie ha hecho el admirable esfuerzo de recitar su texto en nuestro idioma. Hubiera sido una oportunidad estupenda para conocer la voz real del actor, como hizo la misma campaña publicitaria con Adrian Brody (aunque relativamente, ya que él sólo pronunció el slogan), pero no, en vez de eso han decidido sepultarla por completo con la voz de su doblador habitual en la serie. Es más, en algunas versiones del anuncio ni siquiera se toman la molestia de indicar su nombre en la presentación, solamente dicen "Tónica Schweppes y..." ¿Y quién? ¿A quién interpreta Laurie, al Dr. House o a sí mismo?

No sé si esto pasa sólo en España o es global. Hay actores que la gente sólo sabe identificarlos por los personajes que interpretan en la tele. Para muchos Antonio Hortelano es Kimi, Irene Visedo es Inés Alcántara y está el Duque ese cuyo nombre no sé ni me interesa. Resulta que Hugh Laurie no sólo ha sido Dr. House, sino también el antipático compañero de vuelo de Rachel en un capítulo de Friends, el secretario al que Luis XIV manda decapitar en El Hombre de la Máscara de Hierro y el padre adoptivo del puto Stuart Little. Pero aquí hacemos un cacao entre realidad y ficción cuya receta se pierde en medio del proceso, creando pasteles apetecibles pero nocivos para la salud, como los reality shows. Pero bueno, eso ya es otra historia.


jueves, mayo 08, 2008

¿Qué harías si el mundo se acabara en 3 días?


Hace una semana fui con un par de amigos a ver Tres Días, la nueva apueste del cine español bajo el recaudo de Antonio Banderas, dirigida por el debutante F. Javier Gutiérrez. A la salida hubo opiniones dispares: uno, bastante indignado (y equivocado pienso yo), decía que era la mayor bazofia de la historia del cine, otro consideraba que no estaba mal aunque era mejorable, y yo permanecí en silencio, pues los comentarios del primero me hacían sentir mal por haberlo arrastrado a ver una película que no había disfrutado, pero lo cierto es que... me gustó.

Desde el momento en que conocí la sinopsis supe que se trataba de algo original. La ONU anuncia que en 72 horas un meteorito gigante, cinco veces mayor que el que acabó con los dinosaurios, destruirá la Tierra irremediablemente. Alejandro, un joven amargado ya desde antes de conocer la noticia, decide a regañadientes dedicar los últimos tres días de su vida a ayudar a su madre a proteger a sus sobrinos de una amenaza que, al igual que el meteorito, se aproxima imparable, dispuesto a arrasar con toda vida que encuentre a su paso: un perturbado familiar al que llaman el Soro.


Sé lo que estaréis pensando: "¿Qué más da lo que haga el malo, si van a morir de todas formas?" Tres Días narra una lucha no por sobrevivir, sino por seguir siendo humanos el tiempo que nos queda. Como imaginaréis, no es un producto comparable con Deep Impact o Armageddon, sino que más bien se asemeja a la angustiosa Funny Games de Michael Haneke.

Gutiérrez recrea una atmósfera cálida, sucia y arenosa muy en la línea del western. A ello ayuda la fotografía de Miguel A. Mora, quien ya colaboró con el director en su primer cortometraje. La realización es muy expresiva y detallista, sabiendo muy bien captar las sensaciones de los personajes. El reparto es escaso pero bastante eficaz. Destacan el protagonista Víctor Clavijo (GAL), un enigmático Eduard Fernández (El Método, Alatriste), y la breve aparición de Vicente Romero, a quien todos recordaremos por su desgarradora interpretación de Manuel Maqueda en Padre Coraje.

Sin embargo, como indicaba mi amigo, se trata de una producción mejorable. El comunicado por televisión de la eminente hecatombe resulta demasiado frío, demasiado pintoresco, y el empeño del director de que los televisores sean en blanco y negro en un intento por homenajear las películas de psicosis por la Guerra Fría de los años 50 impide que la secuencia pueda gozar de la crudeza y el realismo que supondría ver lo mismo en color, con decorados creíbles y con el logo de Televisión Española (una de las patrocinadoras del film). También el guión del propio Gutiérrez y Juan Velarde peca de profundizar poco en el personaje principal y de una historia de amor metida con calzador. Y la música de Antonio Meliveo (también productor ejecutivo de la cinta) alcanza buenos momentos, pero también se repite más de lo que debería.

Pese a todo, Tres Días es una película que se aparta por completo de lo convencional, y creo aunque sólo sea por eso merece una oportunidad.

viernes, mayo 02, 2008

Carta a la Sra. Gastroenteritis


No tan estimada Sra. Gastroenteritis.

Es sábado, son las siete y media de la mañana y yo, en lugar de dormir como viene a ser tradición, le estoy escribiendo esta carta en una porción de papel higiénico. Parece que usted tiene la costumbre de aparecer en mi vida en los momentos menos indicados. La primera vez fue hace cinco meses, arruinándome varios días del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Tuvo la amabilidad de hacerme descubrir lo que es evacuar el sistema digestivo por los dos extremos al mismo tiempo. Ahora llama a mi puerta, intenta volver para arruinarme la Feria del Libro.

Espero que no sea mucha indiscreción, pero es algo sabido por todos. Es usted una libertina. Ha estado con todo tipo de hombres, mujeres, menores e incluso con animales. Y me preguntó qué tendré yo de especial para que haya decidido volver conmigo. Al igual que la otra vez ha intentado cogerme con la guardia baja, cuando estaba durmiendo, y me ha atacado en mi propia cama. Pero esta ocasión no he querido compartir nada con usted, en cuanto ha entrado yo he salido, y aquí me tiene, muerto de sueño, pero conservando mi dignidad.

Tal vez lo que usted pretende sea castigarme por algún exceso. Pues no era necesario, ya había aprendido la lección antes de que usted llegara. No voy a volver a caer en su trampa, ya me hizo daño una vez.

Atentamente,
R.P. Sephiroth