jueves, octubre 30, 2008

¡Sephiroth XI al desnudo!


Sé lo que estaréis pensando viendo la foto, que soy un frikazo de mucho cuidado, a parte de que muchos os estaréis tapando la cara con las manos para no presenciar tan grotesco espectáculo. ¿Y a qué se debe esta renuncia tan rotunda a lo poco que me quedaba de dignidad? No es más que una forma de hacer alusión a la metáfora del título de este post (lo siento, pero los que queráis verme desnudos de cintura para abajo, tendréis que hacerlo pagando).

Llevaba tiempo pensando abrir un turno de preguntas en mi blog, para que esto no fuera un monólogo. La idea, he de reconocerlo, no es mía, sino de mi amigo Señor Oscuro, que alguna que otra ocasión ha respondido preguntas de sus lectores y lectoras (no escribo "lectores" de forma agenérica porque no exagero si digo que el 90% de las visitas que recibe son de féminas, y no porque se tan atractivo como yo, sino por su calidez y sinceridad a la hora de escribir). Así que como acabo de quedarme sin ordenador, y conociendo el servicio de PCBox tardarán más de una semana en devolvérmelo, aprovecho esta ocasión en la que voy a dejar de postear (qué coño, últimamente estaba tan perro que posteaba una vez cada dos semanas), os dejo este post para que escribáis en comentarios las preguntas que queráis hacerme. Prometo contestarlas a todas, eso sí, no garantizo que todas las respuestas sean satisfactorias. Y ya que he puesto esa foto tan degradante, que sirva de algo. El límite de preguntas que responderé (ni de coña lo vamos alcanzar, pero bueno), será de 300.

jueves, octubre 16, 2008

El ataque del mosquito fantasma


Anoche, poco antes de acostarme, encontré en mi cuarto un mosquito. Las moscas al menos son razonables, vale que si les abres la ventana estarán un rato dándose cabezazos contra el cristal de la parte que esté cerrada y tendrás que echarles tú una mano, pero al final se van. Sin embargo, un mosquito cuando entra en un dormitorio dice "aquí me quedo" y no hay dios que lo eche, además de que son tan ligeros de peso que el propio viento que entra por la ventana los empuja hacia dentro. Total, que como no estaba dispuesto a que ese diminuto intruso me diera la noche (todos conocemos la afición de estos endemoniados por comernos la oreja cuando intentamos dormir), opté por aplastarlo entre las palmas de mis manos y arrojar su cadáver por la ventana. La cerré y me fui a la cama victorioso.

Cuando me estaba adormilando me pareció escuchar un zumbido de mosquito rondando por mi cuarto. "No puede ser" pensé, "acabo de matar a un mosquito, ¿cómo va a haber otro? Debo estar volviéndome paranoico". Pero no, no eran alucinaciones, había cantado victoria demasiado pronto. Aquel mosquito hizo lo que mejor se les da a los de su especie: dar por culo. Digo "a ver si me duermo y así aunque me pique no me entero", pero noooo, eso es imposible, porque aquel mosquito se mantenía oculto hasta el momento en el que estaba a punto de conciliar el sueño. Entonces, con la precisión de un caza militar, sobrevolaba mi oído el tiempo justo para que yo saltara de un respingo y me pegara una torta a mí mismo intentando matarle, pero con la suficiente velocidad como para esquivar mis golpes.
Si después de uno de estos respingos encendía la luz, nada, era como si el mosquito hubiera desaparecido. Pero yo sabía que estaba en algún sitio, escondido, observándome. Si me quedaba un rato con la luz encendida no se movía de su escondite. El cabrón además de rápido era paciente. Al final siempre me aburría yo y acababa apagando la luz.

Al cabo de un rato, cuando volvía a quedarme dormido, tzzzzz... Otra vez respingo. Otra vez partirme la cara yo sólo. Otra vez castigar mis pupilas encendiendo la luz. ¿Y para qué? Para que el muy jodido siguiera riéndose de mí.
Mi encabronamiento ya alcanzaba niveles hulkianos. Llegué a desear que aquel mosquito fuera del tamaño de un perro para poder matarlo a palos. Abrí la ventana, pero como en la cama sólo tengo una sábana y una colcha fina, pasaba frío y volví a cerrarla. Este mosquito no era normal, tenía que ser el último ejemplar de una plaga enviada por la ira de Dios hace miles de años. Entonces caí en la cuenta. ¿Y si el mosquito que maté y el que me estaba dando por culo eran el mismo? ¿Y si se trataba de un mosquito fantasma? Eso explicaría por qué tenía esos poderes. Por qué era capaz de sentir cuándo estaba a punto de dormirme para joderme lo más posible. Por qué no había forma de matarlo sabiendo que estaba justo encima de mi oreja. Por qué cada vez que encendía la luz se esfumaba sin dejar rastro.

Fuera como fuere, aquel mosquito no me permitió dormir en toda la noche, era su voluntad. Hoy rezo por que haya dado por cumplida su venganza cual Cuervo y pueda descansar en paz en el cielo de los mosquitos, y reflexiono sobre la utilidad de estos molestos insectos. Ya cumplieron su función en la vida: picar a los dinosaurios y quedar atrapados en la savia de los árboles para que pudiéramos obtener ADN de los extintos reptiles y clonarlos. Entonces, ¿por qué siguen aquí? Ya sólo sirven para que los lagartos se los coman. Pero en vez de irse al campo para ofrecerse de alimento a los camaleones, una especie en protegida, vienen a las ciudades a dar por saco a los humanos. Pues no lo entiendo, de verdad. No lo entiendo.


martes, octubre 14, 2008

Guerra de acentos


El pasado domingo fue el Día de la Hispanidad, aunque cada cual lo celebra por motivos distintos. Mientras en Latinoamérica conmemoran el contacto cultural que se dio consecuencia del descubrimiento del continente por parte de Cristóbal Colón, en España, en un ejercicio de humildad, celebramos el nacimiento del Imperio Español. Yo personalmente prefiero la primera forma de entender la fiesta, pues la segunda no hace falta decir que quedó obsoleta en el momento en el que las colonias españolas declararon su independencia hace ya casi dos siglos.

Pues bien, siendo todos a día de hoy un conjunto de países hermanados por un mismo idioma, me parece estupendo que nos abramos unos con otros, que compartamos nuestra cultura. De tal forma que a España nos llegan series y telenovelas (El Chavo del Ocho, Cristal, Topacio, Corazón Salvaje... ¡qué recuerdos!), música (aunque no suele gustarme el pop latino y odio el reggaeton), y de vez en cuando recibimos con los brazos abiertos al mexicano Guillermo del Toro cuando viene a echarnos una mano en eso de hacer cine, un arte que no acabamos de domar. A Sudamérica también llegarán productos nuestros, imagino. Hace siete años chateé con un chico mexicano que me dijo que allí veían El Juego de la Oca presentado por Emilio Aragón. Y sé que también llegan cantantes de aquí como David Bisbal (de nuevo el pop latino). En fin, por norma general somos amigos, excepto cuando a los políticos no les da la gana.

Pero como se dice en España, tontos los hay en todas partes. A mi entender, los de España son los xenófobos e intolerantes. En latinoamérica también hay intolerantes, no hacia los españoles, sino hacia (atención) sus doblajes de películas y series. Manda huevos que justamente este Día de la Hispanidad estuviera viendo en YouTube un vídeo de Los Simpson y me encontrara con varios comentarios de gente que criticaba el doblaje español únicamente porque no les gusta nuestro acento. En España estamos acostumbrados a escuchar acentos que no sean el nuestro, porque llevamos décadas viendo telenovelas sudamericanas, y porque dentro del propio país también hay una diversidad cultural bastante rica. Además, muchas películas y series de animación estadounidenses hasta hace poco habían sido dobladas en estudios sudamericanos en un llamado español neutro, el cual, aunque su intención era ofrecer el idioma sin ningún acento característico de una región, tenía un seseo claramente latino. Pero parece ser que algunos mexicanos, chilenos, argentinos o venezolanos, no están abiertos a escuchar nuestro acento español, generando un conflicto tan necesario como inteligente (es decir, cero).

A través de internet y YouTube, escuchan el doblaje español de series y películas que ya tienen ellos con doblaje latino, de modo que el acento les suena diferente, y lo critican sin ningún fundamento. Si bien yo no me creo esa leyenda urbana de que el doblaje español es tan bueno que a veces incluso supera las voces originales de los actores, tampoco creo que sea tan pésimo como dicen. A los españoles por supuesto esto nos incomoda, pero en vez de abordar el tema con inteligencia, muchos lo que hacen es responder a esas críticas con insultos y comentarios xenófobos, cosa que comprensiblemente
molesta también a los sudamericanos. Esta situación también se puede dar a la inversa, es decir, que sean los españoles tontos los que inicien el conflicto criticando el doblaje latino. De un modo u otro, ¡voilà!, ya hemos conseguido una guerra de acentos.

Como ya he dicho, es un conflicto innecesario. Cada uno tiene su doblaje, el cual siempre le sonará mejor que el del otro. Así pues, ¿para qué discutir? No nos va a llevar a ninguna parte, únicamente va a servir para dividirnos, y para eso ya están los políticos. De todas formas, yo soy partidario de ver las películas en versión original.

domingo, octubre 05, 2008

The Logical Song



When I was young, it seemed that life was so wonderful,
a miracle, oh it was beautiful, magical.
And all the birds in the trees, well they'd be singing so happily,
oh joyfully, oh playfully watching me.
But then they sent me away to teach me how to be sensible,
logical, oh responsible, practical.
And then they showed me a world where I could be so dependable,
oh clinical, oh intellectual, cynical.

There are times when all the world's asleep,
the questions run too deep
for such a simple man.
Won't you please, please tell me what we've learned
I know it sounds absurd
but please tell me who I am
I said now watch what you say they'll be calling you a radical,
a liberal, oh fanatical, criminal.
Won't you sign up your name, we'd like to feel you're
acceptable, respectable, oh presentable, a vegetable!
Oh Take it take it yeah!

But at night, when all the world's asleep,
the questions run so deep
for such a simple man.
Won't you please, please tell me what we've learned
I know it sounds absurd
but please tell me who I am.

Who knows who's so logical?

jueves, octubre 02, 2008

Bienvenidos a Sandford


Este verano he visto Hot Fuzz (con la horrorosa traducción en España de Arma Fatal) una divertida comedia de acción y suspense de los creadores de la genial parodia Shaun Of The Dead (con una "traducción" aún más horrorosa: Zombies Party). Por lo tanto, repiten como pareja protagonista Simon Pegg y Nick Frost, como director Edgar Wright, y como guionistas Wright y Pegg. La película trata de un supermadero londinense cuyos compañeros, hartos de que éste siempre quede por encima de los demás dejándolos en mal lugar, deciden destinar a la pequeña localidad de Sandford, donde en un principio se volverá paranoico, aunque poco a poco irá descubriendo que no todo allí es trigo limpio.

Y es del pueblo en sí de lo que quería hablaros hoy, no de la película. El nombre de Sandford en Inglaterra es como el de Springfield en Estados Unidos: hay varios distribuidos por todo el país. Sin embargo, Hot Fuzz no se rodó en ninguno de los Sandfords reales, sino en Wells, Somerset, el pueblo natal de Edgar Wright. Es un lugar precioso de arquitectura románica gótica, famoso por su catedral, aunque en la película la suprimieron digitalmente para que la Iglesia de St. Cuthbert fuera el edificio principal de la ficticia Sandford.

Me encantaría ir alguna vez por allí. ¿Alguien se apunta al viaje?