viernes, febrero 27, 2009

Zeitgeist: conclusiones


Después de que varios amigos me recomendaran el visionado de Zeitgeist (2007), un documental distribuido gratuitamente a través de internet, me decidí a ver éste y su continuación, Zeitgeist: Addendum (2008). Y del mismo modo, ahora soy yo el que lo recomienda a todo aquel que me lea. Sin duda un requisito fundamental para ver estos documentales es tener una mente abierta, quien sólo sea capaz de ver las cosas desde un único y obtuso punto de vista, mejor que se abstenga a echarles un vistazo si no quiere acabar enfurruñado con su responsable Peter Joseph, quien produce, monta, pone música, escribe y dirige este manifiesto contra el sistema establecido. Pero hay que ser cauto, tampoco podemos asimilarlo todo ciegamente, lo que debemos hacer tras el visionado de los documentales es sacar nuestras propias conclusiones, como hago yo ahora. Sin embargo, programas que nos hagan despertar las neuronas y pensar un poco no es algo que veamos todos los días en la tele, y es por eso que me ha complacido el trabajo de Joseph.

¿Qué tema trata Zeitgeist para que resulte tan controvertido? Es un ensayo sobre los métodos de control de los que se han servido los poderosos para mantener su statu quo. En el pasado tenían la religión, los monarcas lo eran por la gracia de Dios, y todo quedaba en un orden inamovible. Con la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, surgió un nuevo orden basado no el en la religión, sino en el dinero, y al igual que antes se libraban guerras en nombre de Dios, ahora se libran en nombre del Dólar. Alguien con dinero puede hacer lo que le de la puta gana, igual que antes con un adorno de metal sobre la cabeza. Y lo peor es que nos manejan, dependemos de ello.

Las guerras por ejemplo son un gran negocio, así que cuando Estados Unidos quiere embarcarse en una lo hace sin titubear. Eso sí, que no se note que estaban deseosos de que estallara en conflicto, que parezca que es algo provocado. Peter Joseph nos muestra las manipulaciones informativas del gobierno de su país para intervenir en las dos guerras mundiales y en Vietnam, mandar a miles de sus jóvenes a morir, y aún así contar con el apoyo de los ciudadanos. Pero Joseph profundiza más aún, y lanza gravísimas acusaciones contra el infame George W. Bush y su supuesta "guerra contra el terrorismo", que hacen que Farenheit 9/11 de Michael Moore parezca simple periodismo amarillo. Resulta bastante paranoico, pero la verdad es que no descarto que tenga razón, pues muchos de los datos de la versión oficial sobre los atentados del 11-S siguen siendo bastante dudosos.

Otro asunto curioso sobre el documental es que en 2007, antes de la tan sonada crisis económica que ahora padecemos, Peter Joseph conocía la problemática del sistema económico estadounidense. Los billetes los emite el Banco Federal a cambio de Bonos del Estado que le envía el Gobierno por el mismo valor. Sin embargo, cada billete que se emite va asociado a una deuda, un interés, cuyo único modo que tiene el Gobierno para pagarlo es pidiendo más dinero, el cual a su vez genera más interés. Además, el valor que se le da al nuevo dinero que es emitido se obtiene del dinero que ya estaba en circulación, de modo que se produce una depreciación. Si a ésto le añadimos que los bancos comerciales piden préstamos al Banco Federal, y las empresas piden préstamos a su vez a los bancos comeciales, tenemos una pirámide de deudas sin que exista dinero físico para cubrirlas. ¿Puede haber una receta más apropiada para la crisis económica? Me viene a la mente mi experimental teoría del equilibrio (cuando una cantidad sobrepasa su límite se reduce a cero).

La última parte de Zeitgeist: Addendum, si bien me pareció un poco panfleto propagandístico del Proyecto Venus, no le falta razón. En la actualidad tenemos medios para hacer grandes cosas.
Podríamos usar los recursos para repartir equitativamente los aliementos por todo el mundo, pero no lo hacemos porque los fondos que hacen falta para eso se destinan a la industria de la guerra. Podríamos investigar enfermedades atípicas, pero no lo hacemos porque no es rentable. Tenemos la tecnología para aprovechar las fuentes de energía renovables, pero no lo hacemos porque eso perjudica a los magnates del petróleo. Podríamos construir máquinas que hicieran muchas de nuestras labores, pero no lo hacemos porque eso quitaría muchos puestos de trabajo. Luego, ¿qué es lo que limita nuestro progreso? El dinero. Si fuéramos capaces de establecer un sistema económico basado no en trozos de papel con valor, sino en los propios recursos y en la distribución equitativa, podríamos alcanzar ese futuro utópico con el que soñamos en las obras de ciencia-ficción.

Sin embargo, el comunismo nos ha enseñado que, por muy bien intencionada que pueda estar una idea, puede convertirse en algo terrible si cae en las manos equivocadas, simplemente porque la codicia y la corrupción están en nuestra naturaleza, y siempre habrá alguien que intentará sacar más tajada que los demás en lo que en teoría sería un sistema equitativo. Y lo peor aún, alguien que esté en el poder hará lo que sea por mantener su statu quo. Por todo esto opino que aunque la idea de un mundo sin dinero me parece maravillosa, sería una utopía al fin y al cabo.

Enlaces:
Zeitgeist
Zeitgeist: Addendum


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