viernes, marzo 13, 2009

¿Quién vigila a los vigilantes?


Una vez Nacho Vigalondo lanzó en su blog el interrogante de si es un superhéroe por definición fascista. Así me lo hizo ver Christopher Nolan con la monumental El Caballero Oscuro, en la que veíamos a un Batman que impone su propio modelo de justicia, dispuesto a mentir al público para limpiar el nombre de un asesino, a permitir por omisión de acción que el villano mate a personas inocentes con tal de no cumplir sus exigencias, o a espiar violando la intimidad de los ciudadanos si así lo ve pertinente. La respuesta al interrogante de Vigalondo sería: lo es cuando asume que el fin justifica los medios. En Watchmen, lo nuevo de Zack Snyder (director del remake de Amanecer De Los Muertos y catapultado a la fama con la adaptación de 300 de Frank Miller), he encontrado todo esto multiplicado por 1000.

Watchmen, considerado "el Ciudadano Kane del mundo de los cómics", nos sitúa en un 1985 ucrónico, en el que los héroes enmascarados han jugado un papel decisivo durante las últimas cuatro décadas de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, tras manifestaciones y protestas de los ciudadanos, el presidente Nixon ha decidido ilegalizarlos. En éste periodo crepuscular, uno de los ex-superhéroes que ahora trabaja para la CIA, el Comediante (Jeffrey Dean Morgan), es asesinado en su domicilio. Uno de sus antiguos compañeros, Rorschach, investiga el caso sospechando que se trata de una conspiración para acabar con todos ellos.

De Alan Moore he leído otras novelas gráficas como From Hell o V de Vendetta, pero precisamente la que nos ocupa no, por lo que no puedo comparar la adaptación con la obra original. Como película, puedo decir que me gustó bastante, más que nada porque se aleja por completo del cine de superhéroes convencional. Prescindiendo de moralinas e infantilismos, nos ofrece una historia adulta, con sexo, palabrotas, violencia y música de los 80. Ojo, cuando digo "violencia" no quiero decir "acción", de ese engaño ya se ha encargado la Warner (¿o era la Fox?) con su cansinísima campaña viral para promocionar la película a través de trailers y avances que te lo spoilean casi todo, como viene siendo habitual en las superproducciones de los últimos años. Sin duda, ésto habrá provocado la más absoluta de las decepciones en aquellos espectadores que esperaban ver una película con unos buenos supermolones y un malo histriónico al que acabarán enfrentándose en una épica batalla surcando los cielos de la ciudad ante la atónita mirada de las personas a las que intentan proteger. Mi consejo: si quieres algo así mejor alquílate X-Men, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores Ultimate o cualquier otra peli de pandillas made in Marvel.

Comparando el anterior trabajo del Snyder, 300, con la obra en la que se basaba, sé que el director se esmera en ser más o menos fiel en sus adaptaciones, por lo que Watchmen adolece de un extenso y denso metraje (2 horas y 42 minutazos) para intentar condensar la esencia de la novela gráfica. Aunque en conjunto no aburre, hay momentos en los que uno se pregunta "¿pero hacia dónde lleva ésto?". No obstante, resulta interesante el enfoque humano de los superhéroes, los cuales no son más que personas disfrazadas que utilizan armas y alta tecnología, y que, a excepción del Dr. Manhattan, carecen de superpoderes. Son personas que, pese a su categoría social de dioses, tienen las mismas debilidades físicas y emocionales que nosotros.

El reparto sin duda no es el punto fuerte de la película, los actores cumplen pero poco más. Patrick Wilson, cuyo talento descubrí en la sorprendente Hard Candy, en Watchmen me recuerda a Tobey Magure haciendo de Peter Parker. Los que más destacan son
Jackie Earle Haley interpretando al rudo Rorschach y un digitalizado Billy Crudup (Big Fish) como el sereno e indestructible (lo primero a causa de lo segundo) Dr. Manhattan. Quizá el más desaprovechado es Matthew Goode (Match Point) como Ozzymandias, es el que menos carisma desprende. Y la chica que interpreta a Espetro de Seda II, Malin Akerman (The Skulls), es monísima pero tampoco hace gran cosa.

La presencia del compositor Tyler Bates, en su tercera colaboración con Snyder, en esta ocasión queda sepultada por temas de Jimi Hendrix, Bob Dylan, Simon & Garfunkel, Leonard Cohen, Tears For Fears y My Chemical Romance, pero sobre todo por la onírica Pruit Igoe de The Philip Glass Ensemble. Como resultado, Watchmen goza de una banda sonora épica y memorable, de las que hacía mucho tiempo que no escuchábamos.

Una producción compleja, tanto en la técnica como en su contenido. Como he dicho, no asequible a cualquier tipo de público. Seguramente contará con muchos detractores, entre ellos los amantes de la novela gráfica. Aún desconozco la opinión de Alan Moore sobre esta última adaptación de una de sus obras, pero de entrada diría que la decepción no ha sido tan grande como con
La Liga de los Hombres Extraordinarios.

4 comentarios:

The leper dijo...

No he podido ver esta pelicula pqeo se ve muy ientersante te prometo que ire a mas tardar la proxima semana al cine a verla. Ya que esta semana tuve una sorpresa desgradable en el cine con underworld the rise of lycans que la tuve que ver por segunda vez gracias a una amiga de mi novia.

Sephiroth XI dijo...

Vaya, ¿la tercera de Underworld no está bien? Gracias por avisarme, pensaba ir a verla. Bueno, pues tu oportunidad de vengarte es llevarlas a ver Watchmen, que seguro que les aburre, jeje. Como digo en la crítica, no es una película de acción espectacular, pero es interesante. Un saludo.

Carolina Guzmán dijo...

Después de unos dias de espera se me hizo verla y para ser franca, dió mucho más de lo que yo me esperaba. Tiene un contenido filosófico cabrón, buena musica...jajaja no le sigo porque no quiero hacer un comentario bastante largo. En breve, me gusto y desde mi perdido punto de vista creo que Rorschach se lleva la película.

Sephiroth XI dijo...

Bienvenida, Carolina. No te preocupes por escribir un comentario largo, de hecho mi crítica de esta película es una de las más largas que he publicado. Y sí, estoy de acuerdo contigo en que Roschach es de lo mejor de la película.