domingo, agosto 16, 2009

Café y tarta de cerezas


Como ya sabéis, no estoy teniendo un verano muy tranquilo que digamos, así que ante unas vacaciones inexistentes, he optado por inventármelas. Me he largado a un apartado y apacible pueblo del norte de Estados Unidos llamado Twin Peaks, y me he pasado allí todo este tiempo que he estado sin escribir en el blog. Imagino que todos conocemos la serie creada por Mark Frost y David Lynch que causó sensación a principios de los 90, pero seguro que hay más de un caso como el mío, que me pilló demasiado jóven y mis progenitores me mandaban a la cama nada más empezar el capítulo de la semana. Desde hace varios años he tenido una gran curiosidad por ver este mito de la historia de la televisión, y al fin lo he hecho.

Una mañana cualquiera, Pete Martell (Jack Nance) se dirige al lago a pescar cuando en la orilla bajo una roca encuentra el cadáver de una joven envuelto en plástico. El sheriff Truman (Michael Ontkean) identifica a la fallecida como la hermosa y popular Laura Palmer (Sheryl Lee). De inmediato se pone en contacto con sus padres y con el director del instituto, el cual comunica la trágica noticia a sus compañeros de clase. Desde Washington envían al peculiar agente especial Cooper (Kyle MacLachlan) a investigar el caso, ya que parece ser que guarda relación con otro crimen cometido un año antes. Poco a poco vamos descubriendo que Laura no eran tan modélica ni tan inocente como aparentaba, que todos en el pueblo tienen algún secreto, y que hay algo en los bosques de Twin Peaks.

Si bien el desenlace de la serie no es tan satisfactorio como cabría esperar, no puede negarse que estamos ante un producto de calidad, a los que la televisión nos tiene muy poco acostumbrados. La trama de suspense queda apartada a un segundo plano, y contemplamos el drama de los habitantes de una pequeña localidad. Amores furtivos, celos, desconfianza y conspiraciones... todo un culebrón, pero un culebrón bien hecho al fin y al cabo. La psicodélica mirada de David Lynch impregna la trama y el estilo, con sus característicos pasajes oníricos y su montaje intelectual. Es una serie que, a pesar de los elementos fantásticos que toca, retrata los asesinatos tal y como son: aberraciones de la conducta humana. Twin Peaks no es televisión imitando a cine, es cine disfrazado de televisión. Además, cuenta con varias caras ahora conocidas, como Miguel Ferrer (Robocop), Lara Flynn Boyle (Men In Black II), Heather Graham (Desde el Infierno), Billy Zane (Titanic), Ted Raimi (hermano del director Sam Raimi, director de Spider-man) y un travestido David Duchovny (Mulder en Expendiente X).

Todo el desarrollo de la serie está plagado de pequeños momentos memorables. Las muestras de dolor que manifiesta el padre de Laura (Ray Wise) son tan intensas que incluso llegan a resultar cómicas, como cuando pone música a todo volúmen, agarra el retrato de su hija y se pone a bailar dando vueltas como una peonza mientras gimotea. Sin embargo, cuando estamos a punto de estallar a carcajadas, la bella, inmadura y caprichosa Audrey (Sherilyn Fenn), pesonaje del que menos esperaríamos algo así, con su llanto nos recuerda que a pesar de lo ridículo que parezca, lo que estamos viendo es a un hombre que sufre por la muerte de su hija. Disfrutamos también con las excentricidades del agente Cooper, siempre risueño y con buen humor, y de su colaboración con el sheriff Truman que acaba desembocando en una gran amistad, a pesar de que nunca pierdan el formalismo de llamarse de usted.

Lamentablemente, la productora acabó metiendo mano y condenando la serie. Obligando a sus creadores a desvelar la identidad del asesino de Laura Palmer en mitad de la segunda temporada, lo único que les quedó para mostrar fue la trama de Windom Earle (Kenneth Welsh), que era relleno más que otra cosa. Quizá el último capítulo habría resultado más digerible si la serie no hubiera sido forzada a terminar tan precipitadamente. Ni siquiera la precuela que Lynch rodó posteriormente en forma de largometraje, Fuego, Camina Conmigo, consiguió realzar el universo de Twin Peaks. La producción relataba la última semana de vida de Laura Palmer, desvelando muchos de sus secretos, y contando además con la participación de Kiefer Sutherland (24) y el cantante y actor David Bowie, este último en la que posiblemente es la escena más desconcertante de toda la película. La idea de Lynch era, después de la precuela de la serie, rodar también secuelas, que aclararan qué sucede después del controvertido final de la serie, pero el estrepitoso fracaso en taquilla de Fuego, Camina Conmigo hizo que éste fuera el primer y el último largometraje de la saga.

Pese a todo, en conjunto la serie resulta una verdadera delicia. De visionado obligatorio para los seguidores de David Lynch y los que disfruten tanto con la intriga como con historias cotidianas.


2 comentarios:

The leper dijo...

Cierto lo recuerdo jijiji hace ya tanto tiempo pero lo malo es que yo vi la serie pero nunca el desenlace jeje pero por lo que dices creo que fue lo mejor.

Nos vemos bye

Sephiroth XI dijo...

Pues sí, creo que es lo mejor, así guardas un buen recuerdo de la serie. Un saludo.