martes, diciembre 01, 2009

Me marcho de esta galaxia para partir a una menos complicada


Una vez os hablé del puñetero síndrome de Peter Parker que me tiene frito en el cine, sobre todo en el cine de superhéroes (incluso me han mancillado a Goku con ese cliché en DragonBall Evolution). Afortunadamente, ha llovido desde entonces y también he encontrado gratas sorpresas como Hancock, en la que el tipo que está con la chica que le mola al prota, lejos de ser un cretino o un bestia, es un buenazo con un corazón que no le cabe en el pecho, por lo que nuestro héroe opta por hacer lo correcto.

También he encontrado casos de ex que tienen estilo, como el Dr. Manhattan, que es de quien os voy a hablar hoy. Después de ver la pelicula de Watchmen, me interesé por la novela gráfica de Alan Moore, autor del que ya conocía otras obras y ninguna me ha defraudado. Como es natural, el cómic profundizaba más que la película en sus personajes. Me encantó sobre todo la contraposición entre el mencionado Dr. Manhattan, que es lógica pura, y la apasionada Espectro de Seda II. Dos personas tan distintas como la noche y el día, y que sin embargo mantienen una relación... o lo intentan. Espectro intenta hacer cosas normales como salir una noche, pero eso no entra en los planes de Manhattan, quien prefire quedarse encerrado en el centro de investigación militar donde vive, absorto en su trabajo. Gota a gota, el vaso se va llenando hasta colmarse, y Espetro de Seda explota, abandonando a su pareja. Busca consuelo en Búho Nocturno II, que sólo es un amigo y que, si alguna vez ha sentido atracción hacia ella, nunca lo ha manifestado.

Búho intenta consolarla ofreciéndole algo que Manhattan no le daba: comprensión. Paralelamete, al hombre azul se le junta la repentina ruptura con otras frustraciones personales, y opta por abandonar la Tierra y marcharse a Marte a meditar. Sólo cuando su ex pareja está, tanto física como emocionalmente, a millones de kilómetros de distancia y no parece haber posibilidad de reconciliación, es cuando Espectro de Seda empieza a sentir que Búho Nocturno sería una pareja mucho más adecuada para ella. Como él no se atreve, acaba siendo ella quien rompe el hielo y ataca. Finalmente, ambos acaban enamorados.

Y digo que el Dr. Manhattan tiene estilo porque en lugar de pillarse un berrinche infaltil y ponerse a patalear, hablarle mal de Espectro a su colega Ozzymandias, hacerle la vida imposible o incluso hacer uso de sus poderes y teletransportar a Búho a Pekín, por lo que opta es por no interponerse, por aceptar que su relación no funcionaba, que eran demasiado diferentes. Incluso es capaz de mantener una conversación asertiva con ella, y después continuar su propio camino. Lo curioso es que no hace falta ser un dios como Manhattan para ser razonable, cualquier ser humano con fuerza de voluntad y la suficiente madurez mental, puede actuar de la misma forma.


2 comentarios:

Xelenne dijo...

Me Gusta la Historia de Búho Nocturno con Espectro de Seda, creo que se complementan de forma casi perfecta.

La Peli me gustó muchisimo, y la verdad es que Dr. Manhattan no pegaba nada con Espectro de Seda (a parte, pienso que el seguía enamorado de aquella jovén, con la que si tenía mas cosas en común)

De lo último que has puesto mejor no digo nada :-P

Sephiroth XI dijo...

Es curioso pero, aunque he dicho que la novela gráfica profundiza más que la película en los personajes, con Espectro de Seda II me pasó lo contrario, la vi más desarrollada en la película, sobre todo en el montaje del director (que por desgracia nunca veremos en España de forma "legal").

El Dr. Manhattan no pega no sólo con Espectro de Seda, sino con ningún miembro de la raza humana, él es un dios, está por encima. Sin embargo, es un dios con debilidades humanas, no deja de fascinarme el hecho de que abandonara a su exmujer sólo porque que estaba envejeciendo mientras él permanecía igual. Con toda su superioridad y no es capaza de pasar por alto algo tan banal como el aspecto físico. Me encanta la complejidad de este personaje, desde luego Moore es grande.