jueves, noviembre 19, 2009

Doblepensar

Ya desde principios de este mes, con Halloween recientísimo, ha empezado mi particular "pesadilla antes de Navidad": los anuncios de juguetes. No me quejo porque estoy ya más que acostumbrado, y porque yo de chico también he disfrutado viendo en la pausa de Solo En Casa 2 anuncios de cientos de juguetes, aunque muchos de ellos luego no me los pidiera. Pero hay ciertos anuncios que sí que me han molestado: la nueva cadena de anuncios de Barbie. Y no es porque esa pija hortera rubia de bote y con tetas de silicona me caiga como una patada en los huevos, que también, sino porque a los lumbreras de Mattel no se les ha ocurrido otra que versionar el tema Barbie Girl de Aqua como hilo musical.



Barbie Girl fue el single que catapultó a los nórdicos a la fama. No es el mejor grupo de la historia, lo sé, pero cuando tenía 13 años me gustaban, tenía en cassette grabado el disco de Aquarium, y en la actualidad no tengo nada contra ellos. Hacían mucho el payaso cuando iban de technopopers, pero también eran capaces de componer temas más maduros como Be A Man o Turn Back Time, La canción que nos ocupa, Barbie Girl, satirizaba la imagen de la popular muñeca de Mattel, por lo que la compañía le puso una denuncia al grupo. Pero nada, como ya os he dicho, ahora les ha dado por versionarla para la campaña publicitaria de este año. Pues vosotros veréis...



- Hi Barbie!
- Hi Ken!
- You wanna go for a ride?
- Sure, Ken!
- Jump in!
- Ha ha ha ha!

I'm a Barbie girl in the Barbie world
Life in plastic, it's fantastic
You can brush my hair, undress me everywhere
Imagination, life is your creation

I'm a blonde single girl in the fantasy world
Dress me up, take your time, I'm your dollie
You're my doll, rock and roll, feel the glamour and pain
Kiss me here, touch me there, hanky-panky

You can touch, you can play
You can say I'm always yours, oooh whoa

Come on, Barbie, let's go party, ha ha ha, yeah
Come on, Barbie, let's go party, oooh, oooh

Make me walk, make me talk, do whatever you please
I can act like a star, I can beg on my knees
Come jump in, be my friend, let us do it again
Hit the town, fool around, let's go party

You can touch, you can play
You can say I'm always yours
You can touch, you can play
You can say I'm always yours

- Oh, I'm having so much fun!
- Well, Barbie, we're just getting started!
- Oh, I love you Ken!

lunes, noviembre 16, 2009

Estábamos advertidos...


Sí señor, estábamos advertidos. No eran pocas las señales que me decían que lo nuevo de Roland Emmerich iba a ser una gran cagada como lo fue 10.000. Pero a pesar de todo, fuimos a ver 2012 dándole un voto de confianza al director germano, y acabé descubriendo horrorizado que es una cagada aún mayor que su anterior película, alcanzando proporciones apocalípticas. Y es que desde El Día de Mañana, la carrera del responsable de títulos interesantes o por lo menos aceptables como Stargate, Soldado Universal o Independence Day, ha caído en picado hasta perderse en un abismo abierto en mitad de Hollywood como el que vemos en el cartel.

Gran parte de la culpa la tiene el torpísimo guión de Harald Kloser, compositor de bandas sonoras que demostró tener maña en Nivel 13 o Alien vs. Predator, y al que ahora le ha dado por jugar a ser guionista, con el beneplácito de Emmerich, para nuestra desgracia. Tanto 10.000 como 2012, son obra suya, lo cual me hace estremecerme ante la pregunta de qué será lo siguiente. El texto rebosa de tópicos, y podemos encontrar elementos que nos recuerden a otras películas de catástrofes más digeribles como Deep Impact (olas gigantes, millonarias medidas del gobierno para salvar a unos pocos, un presidente negro que anima a los ciudadanos estadounidenses a rezar...) o La Guerra de los Mundos (un padre divorciado que intenta caerle mejor a su hijo mayor que el actual marido de su ex-mujer...). Toques de humor absurdo que le restan impacto a la trama sólo para que la película sea calificada para mayores de 7 años en lugar de para mayores de 13. Los personajes son artificiales, mal desarrollados, y hay tantísimos que al no saber qué hacer con ellos, Kloser opta por ir exterminándolos uno a uno como si de una película de terror se tratara. Eso sí, que cada muerte sea más espectacular que la anterior, para que Emmerich pueda recrease en los efectos especiales.

Podríamos decir que al acudir a ver superproducciones como estas, uno tiene que aceptar que lo que va a contemplar es un espectáculo más que una obra de arte, que el argumento queda como algo secundario en pro de las imagenes. Vale, pudiera ser, (como de hecho hice en El Día de Mañana), pero es que ni siquiera en esto 2012 da la talla. Imagino que para abaratar costes, Emmerich ha decidido rodar la película no en celuloide, sino en formato digital HD. Bien, esto ya lo han hecho otros directores como hicieron Danny Boyle con 28 Días Después o George Lucas con los episodios II y III de Star Wars. Sin embargo, aquellos trataron la imagen para darle un look de cine, mientras que Emmerich nos la ofrece así tal cual, en bruto. Esto y excesivo metraje para algo con tan poca sustancia, dan a la película un aspecto de miniserie televisiva.

Para colmo, las escenas "espectaculares" tampoco son para tanto, incluso se hacen repetitivas, hasta el punto que llegamos a contemplar nada menos que tres veces la misma situación de los protagonistas despegando un avión mientras la pista de aterrizaje se hunde bajo sus pies. La escena que vimos en ese trailer que tanto dio de qué hablar, con el monje budista tocando la campana mientras una ola gigante arrasaba el monasterio, lejos de lo que creía, resulta ser un spoiler bastante gordo.

El reparto está símplemente correcto. John Cusack (Alta Fidelidad), Amanda Peet (Identidad), Chiwetel Ejiofor (Hijos de los Hombres), Thandie Newton (Crash), Oliver Platt (Línea Mortal), ni siquiera Danny Glover (Arma Letal) interpretando a un Obama envejecido, a ninguno de ellos se le ha sabido aprovechar algo de su talento. Mención aparte merece Woody Harrelson (Asesinos Natos ), actorazo como la copa de un pino totalmente desaprovechado con un personaje tan absurdo que hasta da vergüenza ajena. Y los niños del ruso, desde el primer momento estás deseando que la palmencogiditos de la mano, pero claro, como están nacionalizados en Estados Unidos, son intocables.

En resumen, la verdadera catástrofe no es la profecía maya, a la que por cierto dejan bastante de lado, sino que desengaños como estos arrasen en taquilla y que los cerdos capitalistas de Hollywood sigan confiando en Roland Emmerich para producir más bazofias palomiteras.