domingo, septiembre 16, 2007

El Gran Desafío (parte 5)

1h:21min para la erupción

Cuando terminó de ponerse el taparrabos y el resto de los adornos que habíamos cogido, Bola Ocho salió de los matorrales. Empezaba a parecerse a uno de ellos, pero aún le faltaba algo: pintura. Por suerte Eveline era buena dibujante y consiguió imitar muy bien las pintadas faciales de la tribu, cogiendo de un cadáver con el dedo esa especie de polvo pastoso que se ponen y usando un segundo cuerpo como modelo. Después lo demás le pintamos el pecho, la espalada y las extremidades. Cuando acabamos con él daba miedo.

Antes de partir para el campamento se empeñó en contarnos qué debíamos hacer si no sobrevivía. Quería que llamáramos a sus compañeros del grupo de rock Atomic Drones y a su hermano pequeño, que quería ser astronauta. Nos confesó que su verdadero nombre era Simon McCronenberg. Al final le cortamos el rollo porque lo único que hacía era dar rodeos para no cumplir la misión. Le seguimos hasta las afueras del campamento y nos quedamos allí a esperarle ocultos tras una roca.

Al cabo de diez minutos regresó con un portátil. Coincidencias de la vida, era idéntico al que tenía cuando era un hombre libre.

- ¿Qué has estado haciendo? – preguntó Eveline.

- He visto visto los cuerpos de otros cinco. Dios, los han destripado. De algunos lo único que queda es el esqueleto.

54min para la reupción

Fuimos a un lugar seguro y allí procedimos con la operación. Coloqué el ordenador sobre un tronco caído y Norman le enchufó el pen drive. Era un programa bastante bueno, apenas tuve que dar rodeos para hacerme con el control del satélite. Corté toda comunicación con la isla, en teoría ya podíamos huir. Ahora el problema era cómo hacerlo.

- Podemos robar una embarcación – sugirió Norman.

- ¿También hay barcos en esta isla? – preguntó Sujumi extrañado. La cosa empezaba a ser sospechosa.

- No exactamente. Esta tribu no brotó de la isla sin más, vinieron hasta aquí en embarcaciones. Tengo entendido que conservan al menos dos de ellas.

- ¿Qué tipo de embarcaciones? – pregunté.

- Canoas.

El plan ahora era volver al campamento por una parte que daba a la desembocadura de un pequeño río, allí estaban amarradas las canoas. Simon seguía disfrazado, así que si nos pillaban podía fingir que los demás éramos sus prisioneros. Atravesamos la vegetación y, a la mitad del camino, Sujumi se detuvo en seco.

- Silencio – dijo en voz baja -. Creo que he oído algo. – Nos quedamos inmóviles. Oímos el crujir de una rama pero antes de que pudiéramos reaccionar empezaron a surgir caníbales de todas partes. Acribillaron a Sujumi con sus lanzas. Intentamos defenderle pero eran demasiados. En un último esfuerzo nos gritó:

- ¡Salid de aquí! - No pudimos hacer otra cosa que hacerle caso. Por el camino Norman se quitó la gabardina y el jersey, tirando éste al suelo. Se quedó en camiseta. Yo corría con el ordenador en las manos intentando ignorara el dolor de la herida del día anterior.

CONTINUARÁ...

2 comentarios:

Reverendo Gore dijo...

Empecé a leer las cinco partes ayer. Estoy intrigado tengo que reconocerlo , no sé si es porque se te da francamente bien o porque con Perdidos aún no he conseguido enterarme de nada, pero casi que prefiero este relato corto a 30 min insufribles de la nueva temporada...
Continuará...sí, por favor.

Sephiroth XI dijo...

Por supuesto que continuará. Comentarios como el tuyo son las que me animan a continuar. Pues esta noche mismo publico la sexta y última parte. Aún quedan algunas sorpresas por descubrir.